Introducción
Querido hermano, querida hermana en Cristo: te doy la más cálida bienvenida a este sagrado momento de oración. Hoy, Sábado 20 de Junio de 2026, nos unimos como un solo cuerpo en el rebaño del Señor para contemplar los Misterios Gozosos de nuestra redención. Al desgranar cada avemaría, no hacemos otra cosa que mirar a Jesús a través de los ojos de Su Santísima Madre, la Virgen María. Prepara tu corazón, silencia las distracciones del mundo y sumérgete en el océano de la divina misericordia.
Oraciones Iniciales
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
(Rezamos ahora un Padre Nuestro, tres Avemarías para el aumento de las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad, y un Gloria al Padre).
Padre Nuestro: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Se repite tres veces)
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios
Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios
Lectura evangélica: ‘Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”‘ (Lucas 1, 26-28).
Meditación: Querida alma sedienta de Dios, contempla la humildad de la Santísima Virgen. Ella, siendo la más pequeña a sus propios ojos, se convierte en el sagrario del Altísimo gracias a su ‘Fiat’, su ‘Sí’ incondicional. ¿Cuál es tu respuesta hoy ante los designios de Dios en tu vida? Pidamos a María que nos alcance la gracia de una profunda humildad y una obediencia total a la voluntad divina.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima: ‘Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia’).
Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel
Lectura evangélica: ‘En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo’ (Lucas 1, 39-41).
Meditación: Mira a María, que llevando en su seno al Salvador del mundo, no busca ser servida, sino servir. Cruza las montañas con prisa amorosa para asistir a su anciana prima. Nos enseña que la verdadera fe se traduce en caridad activa. Pidamos al Señor que encienda en nuestros corazones el fuego del amor fraterno y el deseo de llevar a Jesús a todos los que sufren en soledad.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
Lectura evangélica: ‘Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento’ (Lucas 2, 6-7).
Meditación: Adoremos al Rey de Reyes acostado en la pobreza de un pesebre. El Creador del universo se hace pequeño y vulnerable por amor a nosotros. Nos enseña que la verdadera riqueza no está en los bienes materiales, sino en la pureza del corazón y en la posesión de Dios. Pidamos la gracia del desapego de las cosas del mundo y un corazón sencillo para acoger al Salvador.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación de Jesús en el Templo
Lectura evangélica: ‘Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor’ (Lucas 2, 22-23).
Meditación: María y José, acatando con humildad la Ley, presentan la Luz del mundo en el templo. Allí, el anciano Simeón profetiza que una espada traspasará el alma de María. El gozo de tener al Salvador se une al misterio del sacrificio. Pidamos la virtud de la obediencia a los mandamientos de Dios y de su Iglesia, y la pureza de intención en todas nuestras obras.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Lectura evangélica: ‘Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de sus respuestas’ (Lucas 2, 46-47).
Meditación: ¡Qué angustia debieron sentir María y José al perder al Divino Niño! Tres días de incansable búsqueda que culminan en la alegría de encontrarle en la casa de Su Padre. Si por el pecado has perdido la gracia y la presencia de Jesús en tu alma, búscalo sin descanso en el sacramento de la Reconciliación. Pidamos la gracia de no apartarnos jamás del Señor y de buscarle siempre con fervor.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Oraciones Finales
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración de Conclusión: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la vida eterna; concédenos, te rogamos, que al meditar estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Que el auxilio divino permanezca siempre con nosotros. Y que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.
Vayamos en paz, llevando el gozo del Señor en nuestros corazones y la compañía maternal de la Santísima Virgen en cada paso de nuestro caminar. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Para tu Devoción Personal
🙏 Estatua de la Virgen Milagrosa (Para Altar)
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