🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión

Evangelio según San Marcos (4, 1-20)

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez a orillas del mar. Se reunió junto a él tanta gente, que tuvo que subir a una barca, situada en el mar, y sentarse en ella, mientras toda la muchedumbre se quedaba en tierra, a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía en su instrucción:

«Escuchen: El sembrador salió a sembrar. Al sembrar, una parte de la semilla cayó a la orilla del camino, vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra; brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, como no tenía raíces, se secó. Otra parte cayó entre espinos; crecieron los espinos, la ahogaron y no dio fruto. Otra parte cayó en tierra buena y dio fruto: fue brotando y creciendo, y rindió el treinta, el sesenta y el ciento por uno».

Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Cuando se quedó solo, los que estaban a su alrededor con los Doce le preguntaron por las parábolas. Él les dijo: «A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios… El sembrador siembra la Palabra. Los de la orilla del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. Los de terreno pedregoso son los que, al escuchar la Palabra, la reciben enseguida con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes… Otros son los sembrados entre espinos: escuchan la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás codicias se presentan y ahogan la Palabra, y queda estéril. Y los sembrados en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto: el treinta, el sesenta y el ciento por uno».


Reflexión Espiritual

Queridos hermanos en Cristo, hoy la Iglesia celebra también la memoria de Santo Tomás de Aquino, un hombre que fue, por excelencia, ‘tierra buena’ para la Palabra de Dios. El Evangelio de hoy nos invita a un examen de conciencia profundo sobre la calidad de nuestra escucha.

¿Qué tipo de terreno somos hoy? A veces el activismo nos convierte en camino endurecido, o nuestra falta de oración nos vuelve terreno superficial y pedregoso. En este 28 de enero, pidamos al Señor la sabiduría para limpiar los espinos de las preocupaciones mundanas y permitir que la semilla de Su Palabra eche raíces profundas. Que, a semejanza del Doctor Angélico, busquemos la Verdad con humildad para que nuestra vida rinda el fruto que el Reino espera de nosotros. No basta con oír; es necesario acoger y dar fruto.

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