Introducción

Ave María Purísima, sin pecado concebida. Sea bienvenido, querido hermano o hermana en la fe, a este santo momento de encuentro con el Señor y con nuestra Santísima Madre. Hoy, miércoles 17 de junio de 2026, nos unimos en comunión con toda la Iglesia para contemplar los Misterios Gloriosos del Santo Rosario. En este día, tu Guía Espiritual te invita a sumergir tu alma en la luz resplandeciente de la Resurrección. No importa el cansancio, las tribulaciones o las dudas que traigas en el corazón; al desgranar las cuentas de este rosario, deja que la esperanza del cielo inunde tu vida. Preparemos nuestro espíritu, hagamos un momento de silencio y pongámonos en la presencia del Altísimo.

Oraciones Iniciales

Iniciamos con profunda devoción y respeto:

Por la Señal de la Santa Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente, con la ayuda de vuestra gracia, enmendarme y nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

El Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Ofrecemos tres Avemarías para el aumento de las virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad):

Padre Nuestro: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Tres Avemarías:
1. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
3. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…

Gloria al Padre: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio: La Resurrección del Hijo de Dios

Lectura Bíblica: “El ángel habló a las mujeres y les dijo: ‘No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo'” (Mateo 28, 5-6).

Meditación: Querido ejercitante, contempla el sepulcro vacío. La muerte no tiene la última palabra. Jesús ha vencido la oscuridad del pecado y del dolor para darte vida en abundancia. Si hoy experimentas un ‘sepulcro’ de tristeza o enfermedad en tu vida, confía: la luz de Cristo resucitado está a punto de disipar tus tinieblas. Pidamos en este misterio el don de una fe inquebrantable.

Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Jaculatoria de Fátima.

Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora. Amén.

Segundo Misterio: La Ascensión del Señor al Cielo

Lectura Bíblica: “El Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16, 19).

Meditación: Contemplamos a Cristo que asciende victorioso, abriéndonos las puertas de la patria celestial. Él no nos deja huérfanos; sube a prepararnos un lugar. Esto nos recuerda que nuestra meta no es este mundo terrenal, sino la eternidad junto a Dios. Pidamos la gracia de vivir con el corazón puesto en las cosas del cielo, con la virtud de la santa Esperanza.

Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Jaculatoria de Fátima.

Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo

Lectura Bíblica: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar… Se les aparecieron lenguas como de fuego… y se llenaron todos del Espíritu Santo” (Hechos 2, 1.3-4).

Meditación: El fuego del Amor Divino desciende sobre la Iglesia naciente, reunida en oración junto a María Santísima. El Espíritu Santo transforma el miedo en valentía, y la debilidad en fortaleza apostólica. Imploremos hoy un nuevo Pentecostés sobre nuestras vidas, nuestras familias y nuestra Iglesia, para que seamos valientes testigos del Evangelio en nuestro entorno cotidiano.

Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Jaculatoria de Fátima.

Cuarto Misterio: La Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo

Lectura Bíblica: “¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres!… Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven” (Cantar de los Cantares 2, 10.13) / “Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones” (Lucas 1, 48).

Meditación: María, al término de su vida terrena, es asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Dios no permitió que conociera la corrupción del sepulcro Aquella que llevó en su vientre al Autor de la Vida. Contemplar a nuestra Madre en el cielo nos llena de consuelo: ella es primicia de nuestra propia resurrección y nos espera con los brazos abiertos. Pidamos la gracia de una santa muerte.

Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Jaculatoria de Fátima.

Quinto Misterio: La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de todo lo creado

Lectura Bíblica: “Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Apocalipsis 12, 1).

Meditación: Con gozo eterno, contemplamos a la humilde esclava del Señor coronada por la Santísima Trinidad como Reina del Universo, de los ángeles y de los hombres. Ella es nuestra Medianera, nuestra Abogada y nuestra Madre Protectora. No temamos acudir a ella en nuestras necesidades, pues una Madre tan excelsa jamás desoye las súplicas de sus hijos. Pidamos una verdadera y constante devoción a María.

Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Jaculatoria de Fátima.

Oraciones Finales

Concluido el camino de los misterios, nos unimos para saludar a nuestra Reina Celestial:

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Letanías Lauretanas (Selección):
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Virgen poderosísima, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.

Oración Final: Te rogamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestros corazones para que, quienes por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Santísima Virgen María, seamos llevados a la gloria de su resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Despedida

Querido hermano, querida hermana: que la meditación de estos Misterios Gloriosos en este Miércoles de junio encienda en tu vida un fuego de esperanza inextinguible. Recuerda que no caminas solo; la Virgen Santísima te acompaña a cada paso del camino, intercediendo ante su Divino Hijo por todas tus intenciones. Que la paz del Señor resucitado habite hoy y siempre en tu hogar.

Nos despedimos bendiciendo al Señor: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. ¡Vete en paz, bendecido en el amor de Cristo y María!

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