Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino: Santoral del miércoles 28 de enero de 2026

El 28 de enero, la Iglesia Católica celebra con especial solemnidad la memoria de Santo Tomás de Aquino, conocido universalmente como el “Doctor Angélico”. Aunque su partida a la casa del Padre ocurrió el 7 de marzo de 1274, la liturgia actual conmemora en esta fecha la solemne traslación de sus reliquias a la iglesia de los dominicos en Toulouse, Francia. Tomás no es solo un santo, sino uno de los pilares intelectuales más importantes de la fe, cuya obra monumental unió la razón filosófica de Aristóteles con la revelación cristiana, sentando las bases del pensamiento católico que perduran hasta hoy.

Su influencia es tal que el Papa León XIII, en su encíclica Aeterni Patris (1879), declaró su doctrina como la norma para las escuelas católicas, elevándolo a la categoría de Doctor de la Iglesia, no solo por la profundidad de su pensamiento, sino por la santidad de su vida.

I. Biografía: El Silencioso Dominico y el Buey Mudo

Primeros Años y Votos (1225-1244)

Tomás de Aquino nació en 1225, en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino, en el Reino de Nápoles. Pertenecía a una familia noble y poderosa. Sus padres, Landulfo de Aquino y Teodora de Teate, soñaban con que su hijo siguiera una brillante carrera eclesiástica, quizás llegando a ser abad de Montecassino, donde Tomás inició sus estudios a la edad de cinco años. Posteriormente, estudió en la Universidad de Nápoles, donde entró en contacto con la Orden de Predicadores (los dominicos), cuyo ideal de vida mendicante y dedicación al estudio y la predicación le cautivó.

Cuando Tomás decidió ingresar en la Orden, su familia se opuso ferozmente. Consideraban que la pobreza de los dominicos era indigna de su linaje. Sus hermanos, desesperados por disuadirlo, lo secuestraron en 1244 y lo mantuvieron cautivo en el castillo familiar durante más de un año. Durante su encierro, la familia intentó tentarlo con toda clase de placeres mundanos, llegando a introducir una cortesana en su celda. Según la tradición, Tomás tomó un tizón encendido y ahuyentó a la mujer, pidiendo fervorosamente a Dios la gracia de la castidad perfecta. En respuesta a su plegaria, dos ángeles se le aparecieron y le ciñeron un cordón, símbolo de la castidad que conservaría toda su vida.

El Maestro en París y Colonia

Finalmente, liberado por sus hermanas, Tomás viajó a París y luego a Colonia, donde se convirtió en discípulo predilecto de San Alberto Magno. Fue San Alberto quien, al oír las burlas de otros estudiantes sobre el aparente silencio de Tomás (lo llamaban el “buey mudo”), profetizó: “Vosotros le llamáis el buey mudo, pero os aseguro que un día sus mugidos se oirán en el mundo entero.”

A partir de entonces, Tomás dedicó su vida a la enseñanza y la escritura, trabajando incansablemente en las universidades de París, Colonia y Nápoles, produciendo una cantidad de tratados y comentarios que asombraron a sus contemporáneos por su profundidad y claridad.

II. La Obra Cumbre: La Síntesis Teológica

El principal mérito de Santo Tomás de Aquino reside en su capacidad para sintetizar dos grandes tradiciones aparentemente irreconciliables: la filosofía aristotélica, redescubierta en Occidente a través de traducciones árabes y judías, y la teología agustiniana y patrística.

La Suma Teológica (Summa Theologiae)

La Suma Teológica es la obra magna de Santo Tomás y la más influyente de la teología occidental. Escrita entre 1265 y 1274, no es solo un compendio de dogmas, sino un sistema estructurado que intenta comprender metódicamente toda la fe cristiana, desde Dios mismo, pasando por la creación, el hombre, la moral, Cristo, los sacramentos y la vida eterna. La estructura de la Suma, basada en la pregunta (quaestio), las objeciones (videtur quod non), la respuesta tomista (respondeo dicendum) y la refutación de las objeciones, es un modelo de rigor dialéctico.

Los Cinco Caminos (Quinque Viae)

Dentro de la Suma, Tomás articula las famosas Cinco Vías para demostrar racionalmente la existencia de Dios: 1) La vía del movimiento, 2) La vía de la causa eficiente, 3) La vía de la contingencia, 4) La vía de los grados de perfección, y 5) La vía del orden y la finalidad (diseño inteligente). Estas vías son fundamentales porque demuestran que la razón natural, sin necesidad de la fe, puede alcanzar la verdad de un Dios creador.

III. El Silencio y el Fin de la Escritura

A pesar de su prolífica producción, la vida de Santo Tomás concluyó con un misterioso y profundo evento místico. El 6 de diciembre de 1273, mientras celebraba la misa en Nápoles, experimentó una revelación tan intensa que lo dejó transformado. Al día siguiente, le pidió a su secretario, Reginaldo de Piperno, que pusiera fin a la escritura de la Suma Teológica.

Reginaldo le rogó que continuara, pero Tomás respondió: “Reginaldo, no puedo. Todo lo que he escrito me parece paja en comparación con lo que ahora me ha sido revelado.” Desde ese momento, el gran teólogo guardó silencio, dedicándose exclusivamente a la oración.

Poco después, emprendió un viaje para asistir al Concilio de Lyon. Enfermo y débil, se detuvo en la abadía cisterciense de Fossanova, donde murió piadosamente el 7 de marzo de 1274, a la edad de 49 años.

IV. Legado y Patronazgos

Santo Tomás de Aquino fue canonizado por el Papa Juan XXII en 1323. Su impacto en la Iglesia y la civilización occidental es incalculable. Su doctrina, el Tomismo, sigue siendo una referencia clave para la filosofía, la teología moral y la ética.

Es el Patrono de las Universidades y de las Escuelas Católicas, así como de los estudiantes. Su festividad del 28 de enero es una invitación a reflexionar sobre la integración armoniosa entre la fe y la razón: la fe ilumina la razón, y la razón defiende la fe. Tomás de Aquino nos enseña que no puede haber conflicto real entre la verdad natural descubierta por el intelecto humano y la Verdad revelada por Dios, ya que ambas provienen de la misma fuente divina.

Su devoción a la Eucaristía también es notable. Compuso himnos litúrgicos atemporales, como el Pange Lingua (de donde proviene el Tantum Ergo), que encapsulan con belleza poética la profundidad de la fe en la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento. Su vida fue un testimonio de que la más alta inteligencia puede coexistir con la más profunda humildad y santidad, demostrando que el amor a Dios es, en última instancia, el principio y fin de todo conocimiento verdadero.

En el Santoral de hoy, 28 de enero de 2026, celebramos no solo a un erudito, sino a un santo que, a través de la luz de la razón y la gracia de la fe, nos dejó un mapa para la búsqueda de la Verdad, que es Cristo. Su ejemplo nos anima a utilizar nuestros talentos intelectuales para la mayor gloria de Dios y la santificación del mundo. Que la intercesión del Doctor Angélico nos ilumine en nuestros estudios y en nuestra comprensión de los misterios divinos.

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Oración a Santo Tomás de Aquino

Omnipotente y sempiterno Dios, que ilustraste a la Iglesia con la admirable erudición de Santo Tomás, tu confesor y doctor, y la fecundaste con sus santos trabajos, concédenos, te suplicamos, que imitando su doctrina y ejemplo, logremos la santidad y la salvación. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Datos Relevantes:

  • Nombre Completo: Tomás de Aquino (Thomas d’Aquin)
  • Nacimiento: 1225, Roccasecca, Reino de Nápoles.
  • Muerte: 7 de marzo de 1274, Abadía de Fossanova, Italia.
  • Canonización: 1323 por el Papa Juan XXII.
  • Patronazgo: Universidades, escuelas católicas, estudiantes, teólogos y libreros.
  • Títulos: Doctor Angélico, Doctor Común.
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