Introducción

Amados hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos hoy, miércoles 8 de abril de 2026, para meditar los Misterios Gloriosos de nuestra fe. En el silencio de nuestro corazón, nos ponemos en la presencia del Señor, pidiendo la intercesión de nuestra Santísima Madre, la Virgen María. Que este Rosario sea un bálsamo para nuestras almas y una luz en nuestro caminar diario.

Oraciones Iniciales

Por la señal de la Santa Cruz…

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padrenuestro: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Avemaría (3 veces por la Fe, Esperanza y Caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor

Lectura: El ángel dijo a las mujeres: «Ustedes no teman, porque yo sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como había dicho» (Mt 28, 5-6).

Meditación: Contemplamos el triunfo de Cristo sobre la muerte. Que su resurrección renueve nuestra esperanza y nos recuerde que el pecado no tiene la última palabra sobre nuestra vida.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia”).

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor al cielo

Lectura: «Después de decir esto, fue elevado a la vista de ellos, y una nube lo ocultó a sus ojos» (Hechos 1, 9).

Meditación: Jesús vuelve al Padre para prepararnos un lugar. Meditemos en nuestra meta final: el cielo, y pidamos la gracia de vivir con los ojos puestos en la eternidad.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo

Lectura: «Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse» (Hechos 2, 4).

Meditación: El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. Pidamos que sus dones nos transformen en testigos valientes del Evangelio en medio del mundo actual.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de la Virgen María al cielo

Lectura: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?» (Lc 1, 42-43). La tradición de la Iglesia nos enseña que María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Meditación: María es la primicia de lo que nosotros esperamos ser. Su asunción nos da consuelo y nos asegura que la humildad y la obediencia a Dios son el camino a la gloria.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

Lectura: «Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Apoc 12, 1).

Meditación: María es nuestra Reina y Madre. Nos ponemos bajo su protección maternal, confiando en que ella siempre nos lleva de la mano hacia su Hijo Jesús.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Vayan en la paz del Señor.

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