Introducción

Amados hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos hoy, Domingo de Resurrección, 12 de Abril de 2026, para celebrar la victoria definitiva de la Vida sobre la muerte. En este día de júbilo, nos ponemos bajo el manto de nuestra Madre Santísima para meditar los Misterios Gloriosos. Que este Rosario sea una ofrenda de amor, una plegaria por la paz del mundo y una renovación de nuestra fe en las promesas de Jesucristo.

Oraciones Iniciales

La Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padrenuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Tres Avemarías (por el aumento de la Fe, la Esperanza y la Caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Se repite tres veces).

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor

Lectura: El ángel dijo a las mujeres: «No temáis vosotras; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como había dicho» (Mt 28, 5-6).

Meditación: Contemplamos hoy la luz que brota del sepulcro vacío. Cristo ha vencido el pecado y la muerte. Que este misterio nos conceda la gracia de una fe inquebrantable y la alegría de saber que la muerte no tiene la última palabra. (Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia).

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor al cielo

Lectura: Jesús los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo (Lc 24, 50-51).

Meditación: Jesús vuelve al Padre para prepararnos un lugar. Nuestra patria definitiva es el cielo. Pedimos en este misterio la virtud de la esperanza, para que nuestro corazón esté siempre puesto donde se hallan los goces verdaderos. (Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo

Lectura: De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego y quedaron todos llenos del Espíritu Santo (Hch 2, 2-4).

Meditación: El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia y el motor de nuestra vida espiritual. Rogamos por un nuevo Pentecostés en nuestros corazones, para que seamos valientes testigos del Evangelio en medio del mundo. (Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de María Santísima al cielo

Lectura: «¡Toda espléndida la hija del rey, va hacia el interior! De brocados de oro son sus vestidos» (Sal 45, 14).

Meditación: María es llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Ella es primicia de lo que Dios hará con nosotros. Meditemos en la pureza de María y pidamos su protección maternal para que nunca nos apartemos del camino de la santidad. (Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María Santísima

Lectura: Apareció en el cielo una gran señal: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza (Ap 12, 1).

Meditación: María es coronada como Reina y Señora de todo lo creado. Confiemos plenamente en su intercesión poderosa. Que ella reine en nuestros hogares, en nuestras familias y en cada una de nuestras decisiones. (Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V. Ave María Purísima. R. Sin pecado concebida.

Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Queridos hijos, que la alegría de la Resurrección inunde sus hogares hoy y siempre. Vayan en paz, sabiendo que Cristo ha vencido al mundo. ¡Felices Pascuas de Resurrección!

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