🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según San Juan (10, 22-30)
Lectura del santo Evangelio según San Juan:
Se celebraba por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, en el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es sobre todo, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra del Señor.
Reflexión: La seguridad en la mano del Pastor
En este Martes de la cuarta semana de Pascua, la liturgia nos sitúa en el Pórtico de Salomón. Jesús se enfrenta a la incredulidad de quienes piden pruebas externas, mientras Él nos señala la realidad interior de la fe: pertenecer a su rebaño.
La clave de nuestra vida espiritual reside en la capacidad de escuchar y seguir. No se trata de un conocimiento intelectual, sino de una relación personal. Jesús nos asegura que nadie nos arrebatará de su mano ni de la del Padre. En un mundo lleno de incertidumbres, esta promesa de seguridad eterna es nuestra mayor roca. Hoy, pregúntate: ¿Logro distinguir la voz del Buen Pastor entre el ruido cotidiano? Déjate conocer por Él, pues en ese conocimiento mutuo es donde brota la vida que nunca termina.
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