Hoy, Martes 6 de Enero de 2026, dedicamos nuestro Santo Rosario a los Misterios Dolorosos. En estos misterios, contemplamos el sufrimiento de Nuestro Señor Jesucristo, la manifestación más sublime de Su amor por la humanidad.
Al meditar Su Pasión, pedimos la gracia de la contrición, la aceptación de nuestra propia cruz, y la fortaleza para soportar las pruebas con paciencia y fe, uniéndonos a Su sacrificio redentor.
1º Misterio Doloroso: La Oración de Jesús en el Huerto
(Fruto: La Contrición de nuestros pecados)
Contemplamos a Jesús postrado, aceptando el cáliz amargo del sufrimiento y la traición. Su sudor se convierte en sangre mientras reza: «Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Meditemos en nuestra resistencia a la voluntad de Dios y pidamos la gracia de la perfecta conformidad.
2º Misterio Doloroso: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
(Fruto: La Mortificación de los sentidos)
Contemplamos a Jesús atado a la columna y azotado cruelmente por los soldados. Por estos latigazos, pidamos la virtud de la pureza y la capacidad de dominar nuestros deseos y pasiones, purificando nuestro cuerpo para que sea templo del Espíritu Santo.
3º Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas
(Fruto: El desprecio de las vanidades y humillación)
Contemplamos a Jesús escarnecido. Le quitan Su vestidura, le ponen una corona de espinas que se clava en Su cabeza, y lo saludan burlonamente como rey. Pidamos por la humildad de corazón y la valentía para enfrentar las humillaciones por amor a Él, rechazando el orgullo mundano.
4º Misterio Doloroso: Jesús con la Cruz a Cuestas
(Fruto: La Paciencia en las adversidades)
Contemplamos a Jesús cargando el pesado madero camino al Calvario, cayendo y levantándose. Aceptemos las cruces que Dios permite en nuestra vida (enfermedades, dificultades, desilusiones) y pidamos la gracia de llevarlas con amor y fortaleza, como reparación por nuestros pecados.
5º Misterio Doloroso: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
(Fruto: La Gracia de la perseverancia final y el amor a Jesús y María)
Contemplamos a Jesús clavado en la Cruz, sufriendo hasta dar Su último aliento: «Todo está consumado.» A Su lado, María, la Madre Dolorosa. Meditemos en el inmenso amor que llevó a Cristo a morir por nosotros. Pidamos la gracia de una santa muerte y la perseverancia final en la fe.
La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías de la Santísima Virgen (Fragmento)
- Señor, ten piedad de nosotros.
- Cristo, ten piedad de nosotros.
- Santa María, Ruega por nosotros.
- Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros.
- Virgen purísima, Ruega por nosotros.
- Madre de Cristo, Ruega por nosotros.
- Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros.
- Consuelo de los afligidos, Ruega por nosotros.
- Reina de los Ángeles, Ruega por nosotros.
- Reina concebida sin pecado original, Ruega por nosotros.
- Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros.
- Reina de la paz, Ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros.