Introducción
Ave María Purísima. Sean bienvenidos, amados fieles, a este momento de encuentro espiritual. Hoy, Sábado 16 de Mayo de 2026, nos unimos como un solo cuerpo místico para contemplar los Misterios Gozosos de nuestro Señor Jesucristo. En este día, honramos de manera especial a nuestra Madre Santísima, pidiendo su intercesión por la paz del mundo, por los enfermos y por nuestras intenciones personales. Al recorrer estas cuentas de amor, dejemos que la alegría de la Encarnación y la infancia de Jesús inunde nuestros corazones.
Oraciones Iniciales
Por la Señal de la Santa Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
(Oramos un Padre Nuestro, tres Ave Marías por el aumento de la Fe, la Esperanza y la Caridad, y un Gloria).
Los 5 Misterios
Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios
Lectura: «Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María» (Lc 1, 26-27).
Meditación: Contemplamos el momento más humilde y grandioso de la historia: el “Sí” de María. Ella, con su obediencia, abre las puertas de la salvación. En este misterio, pidamos la gracia de la humildad y la disposición constante para cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas, aun cuando no comprendamos totalmente sus caminos.
Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel
Lectura: «En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel» (Lc 1, 39-40).
Meditación: María, llevando en su seno al Salvador, corre a servir. No se queda en la contemplación egoísta de su gracia, sino que sale al encuentro del necesitado. Meditemos en nuestra caridad hacia el prójimo: ¿Estamos dispuestos a llevar a Cristo a los demás a través del servicio y la alegría?
Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
Lectura: «Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre» (Lc 2, 6-7).
Meditación: El Rey de Reyes nace en la pobreza de un establo. Dios se hace pequeño para que podamos acercarnos a Él sin miedo. Meditemos sobre el desprendimiento de las cosas materiales y busquemos la verdadera riqueza que reside en la paz de un corazón que acoge al Niño Jesús.
Cuarto Misterio Gozoso: La Purificación de la Virgen y Presentación del Niño Jesús en el Templo
Lectura: «Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor» (Lc 2, 22-23).
Meditación: Jesús y María se someten a la Ley, dándonos ejemplo de obediencia. El anciano Simeón reconoce la Luz del mundo. Pidamos al Señor que limpie nuestra mirada para reconocer su presencia en la Eucaristía y en los sacramentos, y que nos conceda la virtud de la obediencia filial.
Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Lectura: «Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas» (Lc 2, 46-47).
Meditación: La angustia de María y José al perder a Jesús se transforma en gozo al hallarlo en las cosas del Padre. Cuántas veces perdemos a Jesús por el pecado; pidamos la perseverancia para buscarle siempre en la oración y la confesión, sabiendo que Él siempre nos espera en su casa santa.
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la vida eterna, concédenos, te rogamos, que al meditar estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Despedida: Que el auxilio divino permanezca siempre con nosotros y que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Vayan en paz para amar y servir al Señor.
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