Introducción
¡Hermanos y hermanas en Cristo! Con inmensa alegría y devoción nos reunimos hoy, Lunes 12 de Enero de 2026, para meditar en los Misterios Gozosos. Estos misterios nos invitan a contemplar la infancia de Nuestro Señor Jesucristo y la participación fundamental de la Santísima Virgen María en la Encarnación y los primeros años de la Redención. Rezaremos para que, a través de estas meditaciones, se nos conceda la gracia de la humildad, la caridad y la obediencia a la voluntad divina, tal como nos enseñó nuestra Madre, María.
Comencemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oraciones Iniciales
Señal de la Cruz
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
(El Sacerdote o Guía dice:) Señor, abre mis labios.
(El Fiel contesta:) Y mi boca proclamará tu alabanza.
(El Sacerdote o Guía dice:) Dios mío, ven en mi auxilio.
(El Fiel contesta:) Señor, date prisa en socorrerme.
Acto de Contrición
Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Para empezar:
1 Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
3 Ave Marías (Por las virtudes de Fe, Esperanza y Caridad): Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Se repite tres veces).
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios Gozosos
Oremos: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, Madre nuestra.
Primer Misterio Gozoso: La Anunciación del Ángel a María
Lectura Bíblica (Lc 1, 26-38): «Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Ella se conturbó por estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.”»
Meditación Devocional: Contemplamos el momento cumbre de la historia de la salvación. Dios, en su infinita humildad, se somete a la voluntad de una joven. La gracia que se le ofrece a María es la más grande, pero su respuesta es la de una sierva: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». María nos enseña que la obediencia radical y la humildad son el camino directo para acoger a Cristo en nuestros corazones. Pidamos la gracia de saber decir ‘Sí’ a Dios en medio de la duda y el miedo, confiando plenamente en Su plan.
(Intención: La virtud de la Humildad.)
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la Oración de Fátima.)
Oración de Fátima: ¡Oh Jesús mío!, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de María a su prima Isabel
Lectura Bíblica (Lc 1, 39-45): «En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando a gran voz, dijo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. ¿De dónde a mí que venga a visitarme la Madre de mi Señor?”»
Meditación Devocional: María, apenas sabiendo que lleva al Salvador, no se queda en su gozo personal, sino que se lanza al camino para servir a su prima anciana. Este misterio nos revela la caridad activa y desinteresada. Jesús es llevado a Isabel a través de María, santificando a Juan el Bautista aún en el vientre materno. La verdadera alegría de poseer a Cristo nos impulsa a la misión y al servicio del prójimo. Pidamos la gracia de la caridad fraterna y el celo apostólico para llevar a Cristo a quienes más lo necesitan.
(Intención: La virtud de la Caridad hacia el Prójimo.)
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la Oración de Fátima.)
Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Niño Jesús en Belén
Lectura Bíblica (Lc 2, 6-7): «Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.»
Meditación Devocional: Contemplamos la escena más tierna y gloriosa: el Dios Omnipotente naciendo en la pobreza más extrema, en un establo frío. Jesús nace para los más pequeños, para los marginados (los pastores). Esta sencillez es la manifestación de la inmensidad del amor de Dios. La cuna del Salvador es un pesebre, enseñándonos que la santidad no reside en las riquezas ni en el poder terrenal, sino en la pobreza de espíritu y el desprendimiento. Pidamos la gracia del desprendimiento y la paz interior que solo se encuentra en Cristo.
(Intención: La virtud de la Pobreza de Espíritu y el Amor a los pobres.)
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la Oración de Fátima.)
Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación de Jesús en el Templo
Lectura Bíblica (Lc 2, 22-35): «Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor.”» Allí, el anciano Simeón profetizó, diciendo a María: «¡A ti misma una espada te traspasará el alma!».
Meditación Devocional: A los cuarenta días de nacido, Jesús es ofrecido al Padre. Este misterio nos enseña la obediencia a la Ley y el valor del sacrificio. Simeón reconoce al Salvador, pero profetiza el dolor futuro que acompañará a la Madre. Desde el principio, la vida de María está unida a la Cruz de su Hijo. Ofrezcamos a Dios todas nuestras obras, penas y alegrías, y preparémonos a aceptar los dolores que la fe trae consigo, sabiendo que son parte de la redención.
(Intención: La virtud de la Obediencia a Dios y la Pureza.)
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la Oración de Fátima.)
Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús Perdido y Hallado en el Templo
Lectura Bíblica (Lc 2, 46-51): «Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles. Todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. […] Su madre guardaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón.»
Meditación Devocional: María y José experimentaron tres días de angustia, buscando desesperadamente a Jesús. Este misterio nos recuerda que, incluso en la vida espiritual, podemos sentir la ausencia de Cristo debido a nuestras negligencias o pecados. Pero la Madre de Dios nos enseña que debemos buscar a Jesús con perseverancia, y que Él siempre se encuentra en la casa de Su Padre: la Iglesia, en la oración, en la Eucaristía, y en el cumplimiento de Su voluntad. Pidamos la gracia de la perseverancia y de encontrar siempre a Jesús en el centro de nuestras vidas.
(Intención: La virtud de la Fidelidad y la Búsqueda de la Voluntad de Dios.)
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la Oración de Fátima.)
Oraciones Finales
Para las intenciones del Santo Padre:
1 Padre Nuestro…
1 Ave María…
Gloria…
La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías Lauretanas
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre virgen, ruega por nosotros.
Madre incorrupta, ruega por nosotros.
Madre inmaculada, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso digno de honor, ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina elevada al cielo, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Despedida y Bendición
Que la contemplación de la infancia de Jesús y la intercesión de la Virgen María nos llenen de la gracia de la inocencia y del gozo eterno.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.