Hoy es viernes, 2 de enero de 2026. En este día, la Iglesia Católica nos invita a meditar profundamente en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, contemplando los Misterios Dolorosos. Acompañemos a la Santísima Virgen María mientras recordamos los momentos culminantes del sufrimiento de Jesús, pidiendo la gracia del arrepentimiento sincero por nuestros pecados y la fortaleza para cargar nuestras propias cruces diarias.
Comenzamos con la señal de la Cruz, el Credo, el Padrenuestro, tres Avemarías y el Gloria.
1º Misterio: La Oración de Jesús en el Huerto
Fruto del Misterio: Contrición de nuestros pecados y Aceptación de la Voluntad de Dios.
Meditamos cómo Jesús, antes de su Pasión, acepta la voluntad del Padre en Getsemaní, sudando sangre al enfrentarse a la magnitud de los pecados del mundo. Oramos: Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria.
2º Misterio: La Flagelación de Jesús
Fruto del Misterio: Mortificación de los sentidos y Pureza.
Contemplamos cómo Jesús es cruelmente atado a la columna y azotado por los soldados romanos. Su carne es destrozada por nuestros pecados de sensualidad e impureza. Oramos: Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria.
3º Misterio: La Coronación de Espinas
Fruto del Misterio: Humildad y Coraje moral ante la burla.
Recordamos el escarnio y la humillación que sufre Jesús al ser coronado con una corona de espinas y vestido con un manto de burla, sufriendo por nuestro orgullo y vanidad. Oramos: Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria.
4º Misterio: Jesús con la Cruz a Cuestas Camino al Calvario
Fruto del Misterio: Paciencia en las adversidades y en la cruz de cada día.
Acompañamos a Jesús mientras carga el pesado madero de la Cruz, cayendo y levantándose en el camino al Calvario, un ejemplo perfecto de amor y perseverancia. Oramos: Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria.
5º Misterio: La Crucifixión y Muerte de Jesús
Fruto del Misterio: Amor a Jesús y perseverancia final.
Meditemos el momento culminante de la redención: Jesús es clavado en la cruz. Desde el madero, perdona, nos entrega a María como Madre y finalmente muere, consumando su sacrificio por nuestra salvación. Oramos: Padre Nuestro, 10 Avemarías y Gloria.
Dios Te Salve, Reina y Madre
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías Lauretanas
Pedimos a Jesús y a la Virgen por la Santa Iglesia, por el Papa, por las necesidades de la humanidad y por nuestros difuntos. (Se rezan las Letanías).