Introducción

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, hoy nos reunimos en espíritu de oración para contemplar los Misterios Gozosos del Santo Rosario en este lunes 11 de mayo de 2026. Al recorrer estos misterios de la infancia de Jesús, pedimos a la Santísima Virgen María que nos tome de la mano y nos lleve al encuentro de su Hijo.

Oraciones Iniciales

Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar y confío en vuestra misericordia divina.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen… (continúa hasta el Amén).

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Tres Avemarías (por la Fe, Esperanza y Caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Repetir tres veces).

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

1. La Encarnación del Hijo de Dios

Lectura: El Ángel entró en su presencia y dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». (Lucas 1, 28).

Meditación: Meditemos en la humildad de María, quien al aceptar la voluntad de Dios, permitió que la Palabra se hiciera carne. Pidamos la gracia de saber escuchar y aceptar el llamado de Dios en nuestras vidas con un ‘Fiat’ generoso.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima: ‘Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…’).

2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

Lectura: «En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno». (Lucas 1, 41).

Meditación: María se pone en camino para servir. Meditemos en el amor al prójimo y en la alegría de llevar a Cristo a los demás, especialmente a los más necesitados y ancianos.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

3. El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

Lectura: «Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre». (Lucas 2, 7).

Meditación: Contemplemos la pobreza y la sencillez de Belén. Jesús nace en el desprendimiento absoluto para enseñarnos que el verdadero tesoro es el amor de Dios. Pidamos la gracia de la humildad de espíritu.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

4. La Presentación del Niño Jesús en el Templo

Lectura: «Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley». (Lucas 2, 22).

Meditación: Jesús es ofrecido al Padre. Meditemos en la obediencia de María y José a las leyes divinas y pidamos la gracia de ser siempre fieles a la Iglesia y a sus sacramentos.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Lectura: «Al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros». (Lucas 2, 46).

Meditación: María y José buscan a Jesús con angustia. Meditemos en todas aquellas veces que nos hemos alejado de Dios y busquemos con ansia el reencuentro con Él a través de la confesión.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito nos obtuvo los premios de la salud eterna, concédenos que quienes meditamos estos misterios del Santo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre. Vayamos en la paz del Señor. ¡Ave María Purísima! Sin pecado concebida.

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