Introducción

Querido hermano y hermana en Cristo, nos reunimos hoy, en el silencio del corazón y la fe, para contemplar los Misterios Gozosos de nuestro Señor Jesucristo a través de los ojos de María Santísima. Este Sábado de la Octava de Pascua, nos unimos al gozo de la Resurrección recordando los cimientos de nuestra salvación. Iniciamos: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oraciones Iniciales

Pésame (Acto de Contrición): Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Tres Avemarías (Por la fe, esperanza y caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Repetir 3 veces).

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios

Lectura: ‘Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María’ (Lc 1, 26-27).

Meditación: Contemplemos la humildad de la Virgen María, que con su ‘Hágase’ permitió que el Verbo se hiciera carne. Pidamos la virtud de la obediencia a la voluntad divina.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia).

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

Lectura: ‘En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel’ (Lc 1, 39-40).

Meditación: María corre a servir. La presencia de Jesús en su seno santifica a Juan el Bautista. Pidamos la gracia de la caridad fraterna y el deseo de llevar a Cristo a los demás.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

Lectura: ‘Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre’ (Lc 2, 6-7).

Meditación: Dios se hace pequeño y pobre por nosotros. Contemplemos el misterio de un Dios que necesita ser cuidado por sus criaturas. Pidamos el desapego de las cosas materiales.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Cuarto Misterio Gozoso: La Purificación de la Virgen y Presentación del Niño Jesús en el Templo

Lectura: ‘Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor’ (Lc 2, 22-23).

Meditación: Jesús es reconocido por el anciano Simeón como Luz de las naciones. María ofrece a su Hijo al Padre. Pidamos la virtud de la pureza y la docilidad de espíritu.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Lectura: ‘Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles’ (Lc 2, 46).

Meditación: La angustia de la pérdida se transforma en el gozo del reencuentro. Jesús nos enseña que las cosas de su Padre son lo primero. Pidamos nunca alejarnos de Jesús por el pecado.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos otorgó los premios de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios en el sacratísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. Ave María Purísima, sin pecado concebida. Podéis ir en la paz del Señor.

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