Introducción

Ave María Purísima, sin pecado concebida. Sean bienvenidos, amados hermanos y hermanas en Cristo, a este encuentro de oración y contemplación. Hoy, Jueves 25 de Junio de 2026, nos unimos como un solo cuerpo místico para rezar el Santo Rosario. Como vuestro guía espiritual, les invito a abrir el corazón de par en par, dejando que la luz del Espíritu Santo disipe cualquier oscuridad en nuestras vidas.

En este día, meditaremos los Misterios Luminosos (o Misterios de la Luz), instituidos por el Papa San Juan Pablo II. En ellos, contemplamos la vida pública de Nuestro Señor Jesucristo, quien se manifiesta como la Luz del mundo. Preparemos nuestras mentes y espíritus, entregando nuestras intenciones particulares, las necesidades de la Iglesia, la paz del mundo y la conversión de los pecadores.

Oraciones Iniciales

Por la señal de la Santa Cruz: De nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente, con la ayuda de vuestra gracia, enmendarme y nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

El Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

(Rezamos tres Avemarías para el aumento de las virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad).

1. Dios te salve, María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. Dios te salve, María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. Dios te salve, María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán

Lectura breve: “Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y se posaba sobre Él. Y una voz que venía de los cielos decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco'” (Mateo 3, 16-17).

Meditación: Contemplamos a Jesús que, siendo inocente, se somete al bautismo de penitencia de Juan para cumplir toda justicia. En este misterio, redescubramos la grandeza de nuestro propio bautismo, que nos hizo templos vivos del Espíritu Santo e hijos adoptivos del Padre. Pidamos la gracia de vivir con coherencia y santidad nuestra vocación bautismal.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Las 10 Avemarías:

  1. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  2. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  3. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  4. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  5. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  6. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  7. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  8. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  9. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  10. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Segundo Misterio Luminoso: Las Bodas de Caná

Lectura breve: “Como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: ‘No tienen vino’. Jesús le respondió: ‘¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora’. Pero su madre dijo a los sirvientes: ‘Haced lo que Él os diga'” (Juan 2, 3-5).

Meditación: En Caná, Jesús realiza su primer milagro gracias a la intercesión de su Santísima Madre. Contemplamos la fuerza de la oración de María y su eterna recomendación: “Haced lo que Él os diga”. Pidamos la gracia de obedecer siempre los mandatos del Evangelio y de consagrar nuestras familias al cuidado maternal de la Virgen.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Las 10 Avemarías:

  1. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  2. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  3. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  4. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  5. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  6. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  7. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  8. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  9. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  10. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Tercer Misterio Luminoso: El Anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión

Lectura breve: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva” (Marcos 1, 15).

Meditación: Jesús proclama incansablemente el amor misericordioso de su Padre y nos llama a un cambio profundo de vida. Nos invita a deponer el egoísmo y a acoger el perdón en el sacramento de la Reconciliación. Oremos en este misterio por nuestra propia conversión diaria y para que seamos portadores de la paz y de la justicia del Reino de Dios.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Las 10 Avemarías:

  1. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  2. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  3. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  4. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  5. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  6. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  7. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  8. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  9. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  10. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración de Jesús

Lectura breve: “Y se transfiguró delante de ellos; su rostro resplandeció como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz… Desde la nube una voz decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias; escuchadle'” (Mateo 17, 2.5).

Meditación: En el monte Tabor, Jesús manifiesta su gloria divina a Pedro, Santiago y Juan para fortalecer su fe ante el misterio de la Cruz. Contemplamos la belleza del Señor resucitado. Pidamos la gracia de mantener los ojos fijos en la vida eterna, de dejarnos transformar por la oración contemplativa y de escuchar con el corazón la Palabra de Cristo.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Las 10 Avemarías:

  1. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  2. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  3. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  4. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  5. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  6. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  7. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  8. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  9. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  10. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Quinto Misterio Luminoso: La Institución de la Eucaristía

Lectura breve: “Mientras estaban comiendo, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: ‘Tomad, este es mi Cuerpo’. Tomó luego un cáliz, dio gracias, se lo dio y bebieron todos de él. Y les dijo: ‘Esta es mi Sangre de la Alianza, que es derramada por muchos'” (Marcos 14, 22-24).

Meditación: En la Última Cena, Jesús se ofrece a sí mismo como alimento espiritual, instituyendo el sacramento de la Eucaristía y el Sacerdocio. Es el misterio de amor más grande, donde Cristo permanece con nosotros hasta el fin de los tiempos. Pidamos al Señor que incremente nuestro amor por la Santa Misa y nuestra reverencia en la comunión, y que suscite numerosas vocaciones sacerdotales.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Las 10 Avemarías:

  1. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  2. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  3. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  4. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  5. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  6. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  7. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  8. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  9. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…
  10. Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios…

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la salvación eterna: concédenos, te rogamos, que al meditar estos misterios en el santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Queridos hermanos, os agradezco de corazón haberme acompañado en la recitación de este Santo Rosario. Que la luz de los misterios que hoy hemos contemplado guíe sus pasos, fortalezca su fe y llene de paz sus hogares en este bendecido día. Que la Virgen María los proteja bajo su manto maternal. Vayan en la paz del Señor. ¡Hasta nuestro próximo encuentro de oración!

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