🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según san Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron sus discípulos. Entonces comenzó a enseñarles, diciendo:
«Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por mi causa. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos».
Reflexión sobre las Bienaventuranzas
Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos presenta la carta magna del cristianismo: las Bienaventuranzas. Jesús no nos propone un código de leyes rígidas, sino un camino hacia la verdadera felicidad que desafía la lógica del mundo.
Mientras el mundo nos dice que la dicha está en el poder, la riqueza y el placer egoísta, el Señor nos asegura que la verdadera plenitud se encuentra en la humildad, la misericordia y la pureza de intención. Ser ‘pobre de espíritu’ no es carecer de recursos, sino reconocer que nuestra vida depende totalmente de Dios.
Hoy se nos invita a revisar nuestras prioridades. ¿Buscamos la paz que ofrece el mundo o la paz que brota de la entrega? Pidamos la gracia de vivir con el corazón puesto en el cielo, sabiendo que incluso en la prueba, si permanecemos con Él, ya somos bienaventurados.
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