🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según San Juan (19, 25-34)
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, Jesús dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Fijaron en una vara una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Jesús, cuando hubo gustado el vinagre, dijo: «Todo está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Reflexión: Bajo el Amparo de Nuestra Madre
Hoy, lunes después de Pentecostés, celebramos con gozo la memoria de María, Madre de la Iglesia. El Evangelio nos sitúa en el momento cumbre de la Redención: la cruz. En medio del sufrimiento extremo, el Corazón de Jesús no piensa en sí mismo, sino en nosotros. Al entregarnos a su Madre en la persona de Juan, Cristo constituye a María como la madre espiritual de todo el cuerpo místico que es la Iglesia.
Esta palabra del Señor, «Ahí tienes a tu madre», es una invitación personal para cada cristiano hoy. No estamos huérfanos en nuestro caminar de fe. Como el discípulo amado, nuestra misión es acoger a María en nuestra propia casa, en lo más íntimo de nuestra vida cotidiana, confiando en su intercesión poderosa y su ternura maternal que siempre nos conduce hacia su Hijo.
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