Introducción
Ave María Purísima, sin pecado concebida. Bienvenidos, queridos hermanos y hermanas en Cristo, a este momento de gracia y oración. Hoy, Lunes 27 de Abril de 2026, nos unimos como un solo cuerpo místico para contemplar los Misterios Gozosos de nuestra redención. Que este Rosario sea una guirnalda de rosas para nuestra Madre Celestial, pidiendo su intercesión por la paz del mundo, por los enfermos y por nuestras intenciones más profundas.
Oraciones Iniciales
Por la Señal de la Santa Cruz: De nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; porque vos sois quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María (x3 por la Fe, Esperanza y Caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios
Primer Misterio Gozoso: La Anunciación del Ángel a María y la Encarnación del Hijo de Dios
Lectura: ‘Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José… El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús’ (Lucas 1, 26-31).
Meditación: Contemplamos la humildad profunda de María Santísima, quien al decir ‘Hágase en mí según tu palabra’, permite que la luz de Dios entre en el mundo. Pidamos la gracia de saber escuchar la voluntad de Dios en nuestra vida cotidiana y responder con un ‘sí’ generoso.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia).
Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel
Lectura: ‘En aquellos días se puso María en camino y con prontitud fue a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo la criatura en su seno e Isabel quedó llena de Espíritu Santo’ (Lucas 1, 39-41).
Meditación: María corre a servir. La verdadera fe no nos encierra, sino que nos impulsa a salir al encuentro del prójimo. Meditemos en nuestra capacidad de servicio y en la alegría que llevamos a los demás cuando llevamos a Cristo en nuestro corazón.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
Lectura: ‘Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento’ (Lucas 2, 6-7).
Meditación: El Rey de Reyes nace en la pobreza y la sencillez. Meditemos sobre el desapego de los bienes materiales y la importancia de hacer de nuestro corazón un pesebre digno y cálido para que el Señor habite en nosotros.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación del Niño Jesús en el Templo
Lectura: ‘Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor’ (Lucas 2, 22-23).
Meditación: María y José cumplen con la ley de Dios con obediencia perfecta. Contemplemos el valor de la obediencia y la entrega de lo más sagrado que tenemos en manos de Dios, confiando en su divina providencia.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Lectura: ‘Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas’ (Lucas 2, 46-47).
Meditación: ¡Qué angustia la de María y José! Sin embargo, Jesús estaba en ‘las cosas de su Padre’. Meditemos en las veces que nos hemos alejado de Dios y pidamos la gracia de buscarle siempre con fervor hasta encontrarlo en la Eucaristía y en la oración.
(Se reza 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañe siempre. Amén. Podéis permanecer en la paz del Señor.
Para tu Devoción Personal
📿 Rosario de Madera de Olivo (Tierra Santa)
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