Introducción

Hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos hoy, viernes 24 de abril de 2026, para meditar los Misterios Dolorosos de nuestra Redención. En este día de penitencia y reflexión, acompañamos a nuestro Señor Jesucristo en su camino de amor extremo, desde la agonía en el Getsemaní hasta el sacrificio supremo en el Calvario. Que este Rosario sea un bálsamo para nuestras almas y una ofrenda agradable a Dios Padre.

Oraciones Iniciales

Por la Señal de la Santa Cruz… de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

3 Ave Marías (Por la fe, esperanza y caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Doloroso: La Agonía en el Huerto

Lectura: “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra” (Lucas 22, 44).

Meditación: Contemplemos a Jesús en Getsemaní. Siente el peso de todos nuestros pecados, pero acepta la voluntad del Padre. Pidamos la gracia de la verdadera contrición por nuestras faltas y la fuerza para aceptar los designios de Dios en nuestra vida.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”).

Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación de Nuestro Señor

Lectura: “Entonces Pilato tomó a Jesús y mandó azotarle” (Juan 19, 1).

Meditación: El cuerpo purísimo de Cristo es desgarrado por los látigos. Él sufre en su carne para reparar nuestras ofensas de sensualidad y falta de pureza. Pidamos la gracia de la mortificación de nuestros sentidos y el respeto por la dignidad del cuerpo humano.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Tercer Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas

Lectura: “Los soldados trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza… y le daban bofetadas” (Juan 19, 2-3).

Meditación: El Rey de Reyes es burlado con una corona de espinas y un manto de púrpura. Su cabeza sufre para redimir nuestros pensamientos de soberbia y orgullo. Pidamos la virtud de la humildad y la valentía para reconocer a Cristo como único Rey de nuestro corazón.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Cuarto Misterio Doloroso: Jesús carga con la Cruz

Lectura: “Y cargando él mismo con la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario” (Juan 19, 17).

Meditación: Jesús, agotado y herido, abraza el madero de nuestra salvación. Cada caída suya es un levantarnos a nosotros. Pidamos la paciencia necesaria para llevar nuestras cruces cotidianas, sabiendo que no caminamos solos, pues Él nos acompaña.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Quinto Misterio Doloroso: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor

Lectura: “Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’. Y dicho esto, expiró” (Lucas 23, 46).

Meditación: Al pie de la Cruz está María, nuestra Madre. Jesús entrega su vida por amor a nosotros. El velo del templo se rasga y el cielo se abre. Pidamos un amor ardiente a la Eucaristía y la gracia de una santa muerte en amistad con Dios.

(Se reza: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, te suplicamos, que meditando estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Despedida: Que la paz de Cristo y el consuelo de María Santísima permanezcan hoy con todos ustedes. Vayan en la alegría de saberse amados por un Dios que dio la vida por sus hijos. Hasta nuestro próximo encuentro de oración.

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