Un Despertar en la Gracia del Creador
Amado Padre Celestial, en este miércoles 8 de abril de 2026, me acerco a ti con un corazón rebosante de gratitud. Gracias por permitirme abrir los ojos a un nuevo amanecer, recordándome que tu misericordia es el regalo más preciado que puedo recibir hoy.
Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma. (Salmos 143:8, RVR1960)
Señor, reconozco que sin ti mi camino es incierto, pero con tu luz, cada paso tiene propósito. Te pido que hoy fortalezcas mi fe y me llenes de esa esperanza que no avergüenza. Que en medio de las pruebas de este mundo, mi espíritu permanezca anclado en tu verdad inmutable.
Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22-23, RVR1960)
Te entrego mis cargas, mis anhelos y mis temores. Que tu Espíritu Santo guíe mis palabras y acciones para que sean de bendición a quienes me rodean. En el dulce nombre de Jesús, confío que este será un día de victoria y paz. Amén.