Introducción
¡Amados hermanos y hermanas en Cristo! Les doy la bienvenida a este momento sagrado de oración. Hoy, lunes 9 de febrero de 2026, nos unimos a nuestra Santísima Madre, la Virgen María, para contemplar los Misterios Gozosos de su vida y la infancia de nuestro Señor Jesucristo. Que el Espíritu Santo ilumine nuestros corazones para que, meditando estos misterios, podamos imitar las virtudes que ellos nos enseñan: la humildad, la caridad y la obediencia a la voluntad de Dios.
Oremos con fervor por las intenciones del Santo Padre, por la paz en el mundo, por la conversión de los pecadores, por el aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas, y por nuestras necesidades personales y las de nuestros seres queridos. Tomemos el crucifijo en nuestras manos y comencemos.
Oraciones Iniciales
Por la Señal de la Santa Cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
El Credo (Símbolo de los Apóstoles):
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En la cuenta grande: Padre Nuestro (Por las intenciones del Papa y la Santa Iglesia)
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
En las tres cuentas pequeñas (para Fe, Esperanza y Caridad): Tres Avemarías
1. Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2. Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3. Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios Gozosos
El Primer Misterio Gozoso: La Anunciación del Ángel a María (Lc 1, 26-38)
Lectura breve:
Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.»
Meditación:
Contemplamos la humildad profunda de la Virgen, que se sabía la esclava del Señor y no dudó en aceptar el plan divino. La Anunciación nos enseña a escuchar la Palabra de Dios y a decir ‘sí’ a su voluntad, a pesar de las dificultades o de no comprender plenamente el camino que se nos presenta. Pidamos la virtud de la Humildad.
En la cuenta grande: Padre Nuestro (x1)
En las diez cuentas pequeñas: Ave María (x10)
Al finalizar: Gloria al Padre (x1)
Oración de Fátima: ¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia!
El Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de María a su prima Santa Isabel (Lc 1, 39-56)
Lectura breve:
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando a gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. ¿De dónde a mí que venga a visitarme la madre de mi Señor?»
Meditación:
Meditemos en el viaje que María emprendió para servir a su prima Isabel, a pesar de su propio embarazo y la dificultad del camino. Ella lleva a Jesús en su vientre y, con Él, lleva la alegría del Salvador al hogar de Zacarías. Este misterio nos enseña la virtud de la Caridad Fraterna, el servicio alegre y la ayuda al prójimo que está en necesidad, llevando siempre a Cristo a los demás.
En la cuenta grande: Padre Nuestro (x1)
En las diez cuentas pequeñas: Ave María (x10)
Al finalizar: Gloria al Padre (x1)
Oración de Fátima: ¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia!
El Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento de Jesús en Belén (Lc 2, 6-20)
Lectura breve:
Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. Había en la misma comarca unos pastores que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor.»
Meditación:
Contemplamos la pobreza y la sencillez con que nuestro Dios escoge venir al mundo. El Rey de reyes no nace en un palacio, sino en la humildad de un pesebre, rodeado de pastores. Jesús nos ofrece un ejemplo de desapego a las riquezas materiales. Pidamos la virtud del Desprendimiento y el amor a la pobreza evangélica.
En la cuenta grande: Padre Nuestro (x1)
En las diez cuentas pequeñas: Ave María (x10)
Al finalizar: Gloria al Padre (x1)
Oración de Fátima: ¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia!
El Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación de Jesús en el Templo (Lc 2, 22-38)
Lectura breve:
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor.» Y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón… Y el Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
Meditación:
María y José cumplen fielmente la ley mosaica, presentando al Niño al Señor, a pesar de que Jesús no estaba sujeto a la Ley de la purificación. La profecía de Simeón anuncia el dolor futuro de María, una espada que traspasará su alma. Oramos por la virtud de la Obediencia y por un espíritu de sacrificio en nuestra vida diaria, aceptando las cruces pequeñas y grandes.
En la cuenta grande: Padre Nuestro (x1)
En las diez cuentas pequeñas: Ave María (x10)
Al finalizar: Gloria al Padre (x1)
Oración de Fátima: ¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia!
El Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lc 2, 41-52)
Lectura breve:
Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran… Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles. Todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
Meditación:
Este misterio representa la angustia de perder a Jesús, aunque sea por una causa divina. Contemplemos el dolor de María y José durante esos tres días de búsqueda y la alegría inmensa al encontrarlo. Este misterio nos impulsa a buscar a Cristo cuando lo perdemos por el pecado y a dedicarnos con celo a la Búsqueda de Jesús en la oración, la Eucaristía y las Escrituras, y a buscar siempre la voluntad del Padre.
En la cuenta grande: Padre Nuestro (x1)
En las diez cuentas pequeñas: Ave María (x10)
Al finalizar: Gloria al Padre (x1)
Oración de Fátima: ¡Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia!
Oraciones Finales
Dios te Salve, Reina y Madre (La Salve):
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías de la Santísima Virgen María:
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo. Ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo. Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios. Ten piedad de nosotros.
Santa María. Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios. Ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes. Ruega por nosotros.
Madre de Cristo. Ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia. Ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia. Ruega por nosotros.
Madre purísima. Ruega por nosotros.
Madre castísima. Ruega por nosotros.
Madre virgen. Ruega por nosotros.
Madre inmaculada. Ruega por nosotros.
Madre amable. Ruega por nosotros.
Madre admirable. Ruega por nosotros.
Virgen prudentísima. Ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración. Ruega por nosotros.
Virgen poderosa. Ruega por nosotros.
Virgen clemente. Ruega por nosotros.
Virgen fiel. Ruega por nosotros.
Espejo de justicia. Ruega por nosotros.
Trono de la Sabiduría. Ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría. Ruega por nosotros.
Vaso espiritual. Ruega por nosotros.
Vaso digno de honor. Ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción. Ruega por nosotros.
Rosa mística. Ruega por nosotros.
Torre de David. Ruega por nosotros.
Casa de oro. Ruega por nosotros.
Arca de la Alianza. Ruega por nosotros.
Puerta del cielo. Ruega por nosotros.
Estrella de la mañana. Ruega por nosotros.
Salud de los enfermos. Ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores. Ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos. Ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.
Reina de los ángeles. Ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas. Ruega por nosotros.
Reina de los profetas. Ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles. Ruega por nosotros.
Reina de los mártires. Ruega por nosotros.
Reina de los confesores. Ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes. Ruega por nosotros.
Reina de todos los santos. Ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original. Ruega por nosotros.
Reina elevada al cielo. Ruega por nosotros.
Reina del santísimo Rosario. Ruega por nosotros.
Reina de la familia. Ruega por nosotros.
Reina de la paz. Ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten piedad y misericordia de nosotros.
Oración:
Te rogamos, Señor, que nos concedas a nosotros, tus siervos, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y gozar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Bajo tu amparo:
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.
Por el Eterno Descanso:
Dale, Señor, el descanso eterno. Y brille para ellos la luz perpetua.
Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Amén.
Despedida.
Que la alegría de la infancia de Jesús y la intercesión de su Santísima Madre nos acompañen siempre. Vayan y anuncien el Evangelio con su vida. Que la paz del Señor esté con ustedes. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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