Introducción

Ave María Purísima, sin pecado concebida. Sean bienvenidos, amados hermanos en Cristo, a este sagrado momento de oración. Hoy, Miércoles 24 de Junio de 2026, nos unimos como un solo cuerpo en el Espíritu Santo para contemplar los Misterios Gloriosos de nuestro Señor Jesucristo, de la mano de nuestra Santísima Madre, la Virgen María. Dejemos atrás las preocupaciones del mundo y abramos el corazón a la gracia divina que brota de este santo huerto de rosas espirituales.

Oraciones Iniciales

Iniciamos con profundo respeto y devoción, persignándonos:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente, ayudado de vuestra divina gracia, enmendarme y nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

El Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Rezamos tres Avemarías para el aumento de las virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad):

1. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor

Lectura Sagrada: «El ángel dijo a las mujeres: “No teman, yo sé que buscan a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como lo había dicho”» (Mateo 28, 5-6).

Meditación: Queridos hijos, contemplemos la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado. Este misterio nos llama a renovar nuestra fe. Que la luz de Cristo resucitado disipe las tinieblas de nuestras vidas y nos conceda la gracia de una conversión sincera.

Ofrecemos este misterio rezando:

  • 1 Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo… (lo rezamos con devoción en el silencio del alma).
  • 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Repetir 10 veces).
  • 1 Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
  • Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor a los Cielos

Lectura Sagrada: «El Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios» (Marcos 16, 19).

Meditación: Jesús asciende a los cielos, pero no nos deja huérfanos; nos precede para prepararnos un lugar. Meditemos en nuestra patria celestial y pidamos la gracia de vivir con la firme esperanza de alcanzar la vida eterna al término de nuestra peregrinación terrenal.

Ofrecemos este misterio rezando:

  • 1 Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
  • 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Repetir 10 veces).
  • 1 Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…

Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo

Lectura Sagrada: «Al llegar el día de Pentecostés… se les aparecieron unas lenguas como de fuego… y quedaron todos llenos del Espíritu Santo» (Hechos 2, 1.3-4).

Meditación: El Consolador desciende sobre la Virgen María y los Apóstoles reunidos en el Cenáculo. Pidamos hoy un nuevo Pentecostés sobre la Iglesia y sobre nuestras familias, para que el Espíritu de Amor nos colme de sus santos dones y nos convierta en valientes testigos del Evangelio.

Ofrecemos este misterio rezando:

  • 1 Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
  • 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios… (Repetir 10 veces).
  • 1 Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de la Virgen María al Cielo

Lectura Sagrada: «¡Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor!» (Lucas 1, 45).

Meditación: La Santísima Virgen es asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Ella es la primicia de nuestra propia glorificación corporal. Volvamos nuestra mirada a María, nuestro auxilio y consuelo, y roguémosle que nos asista en el momento culminante del tránsito a la eternidad.

Ofrecemos este misterio rezando:

  • 1 Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
  • 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios… (Repetir 10 veces).
  • 1 Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de la Santísima Virgen

Lectura Sagrada: «Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas» (Apocalipsis 12, 1).

Meditación: Contemplamos con inmensa alegría a María, coronada por la Santísima Trinidad como Reina y Señora de todo lo creado. Ella es nuestra Madre tierna que intercede sin cesar por nosotros. Entreguémosle con total confianza nuestras intenciones y necesidades.

Ofrecemos este misterio rezando:

  • 1 Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
  • 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… Santa María, Madre de Dios… (Repetir 10 veces).
  • 1 Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Jaculatoria de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…

Oraciones Finales

Para concluir nuestro Santo Rosario, rezamos con fervor la oración de la Salve, saludando a nuestra Reina:

La Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración de Cierre:
Te rogamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Despedida

Que el auxilio divino permanezca siempre con nosotros y que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. Nos despedimos bajo la santa bendición del Padre Celestial, anhelando caminar siempre en santidad.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Vayan en la paz del Señor. ¡Bendecido y santo día!

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