Introducción
Queridos hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos hoy, Domingo 15 de Marzo de 2026, para elevar nuestro corazón a la Santísima Virgen María a través del rezo del Santo Rosario. En este día del Señor, meditamos los Misterios Gloriosos, que nos invitan a contemplar la victoria de Jesús sobre la muerte y la esperanza de nuestra propia resurrección. Deja que la paz de Dios inunde tu alma mientras recorremos estos misterios de gloria.
Oraciones Iniciales
Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María (Tres veces por la fe, la esperanza y la caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios
Primer Misterio: La Resurrección del Señor
Lectura: El ángel dijo a las mujeres: ‘No temáis; sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como había dicho’ (Mateo 28, 5-6).
Meditación: Contemplamos el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Esta es la base de nuestra fe. Pidamos al Señor que, así como Él resucitó, también nosotros podamos resucitar a una vida nueva de santidad y amor, dejando atrás las tinieblas del pecado.
Segundo Misterio: La Ascensión del Señor a los Cielos
Lectura: ‘Después de decir esto, fue levantado a la vista de ellos, y una nube lo ocultó a sus ojos’ (Hechos 1, 9).
Meditación: Jesús vuelve al Padre para prepararnos un lugar. No nos deja huérfanos, sino que nos invita a mirar hacia el cielo mientras trabajamos en la tierra. Meditemos en nuestra meta final: la vida eterna en la presencia de Dios.
Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo
Lectura: ‘Se les aparecieron unas lenguas como de fuego… y quedaron todos llenos del Espíritu Santo’ (Hechos 2, 3-4).
Meditación: El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. Pidamos una nueva efusión de sus dones en nuestras vidas para ser valientes testigos del Evangelio en el mundo de hoy, llevando luz donde hay oscuridad.
Cuarto Misterio: La Asunción de la Virgen María al Cielo
Lectura: ‘¡Toda radiante entra la hija del rey! Su vestido está tejido con hilos de oro’ (Salmo 45, 14).
Meditación: María, al terminar su vida terrenal, es llevada en cuerpo y alma al cielo. Ella es la primicia de lo que Dios quiere para todos nosotros. Pidamos su intercesión para que siempre caminemos con pureza de corazón hacia nuestro encuentro con Dios.
Quinto Misterio: La Coronación de María como Reina de todo lo creado
Lectura: ‘Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas’ (Apocalipsis 12, 1).
Meditación: María es coronada como Reina y Madre de la Iglesia y del universo. Ella es nuestra poderosa abogada. Confiemos en su protección maternal y pidámosle que nos enseñe a servir a Dios con la misma humildad y entrega que ella lo hizo.
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la salvación eterna: concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre. Vayamos en paz para amar y servir al Señor.
Para tu Devoción Personal
📖 Libro Guía: El Santo Rosario Meditado
Al adquirir este artículo apoyas nuestra misión de oración sin costo extra para ti.