Introducción
Ave María Purísima, sin pecado concebida. Sean bienvenidos, amados hermanos en Cristo, a este espacio de paz, silencio y profunda oración. Hoy, Viernes 19 de Junio de 2026, la Iglesia nos invita a contemplar los Misterios Dolorosos del Santo Rosario. Como su humilde guía espiritual, les invito a despojarse de las preocupaciones del mundo y a acompañar a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre en el camino del Calvario. Que cada cuenta de este Rosario sea un bálsamo de amor para el Corazón Agonizante de Jesús y un consuelo para el Corazón Inmaculado de María. Ofrezcamos este Rosario por la paz del mundo, por la conversión de los pecadores, por los enfermos y por nuestras intenciones más íntimas.
Oraciones Iniciales
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
(Rezamos ahora tres Avemarías para el aumento de las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad).
1. Dios te salve, María… (Por el aumento de la Fe):
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2. Dios te salve, María… (Por el aumento de la Esperanza):
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3. Dios te salve, María… (Por el aumento de la Caridad):
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios
Primer Misterio Doloroso: La Agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní
Lectura: «Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra» (Lucas 22, 44).
Meditación: Contemplemos a Jesús en la oscuridad del huerto de los Olivos. Siente el peso de todos nuestros pecados, la traición, el abandono y la indiferencia de la humanidad. A pesar del inmenso temor humano, Jesús se entrega por completo a la voluntad del Padre: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. Pidamos en este misterio la gracia de aceptar siempre la voluntad de Dios y el don de una sincera contrición por nuestros pecados.
Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Jaculatoria.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
10 Ave Marías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (repetir 10 veces en tu interior concentrado en la agonía del Señor).
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte, ampáranos, Gran Señora.
Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
Lectura: «Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle» (Juan 19, 1).
Meditación: Miremos con los ojos del alma al Redentor atado a la columna de los azotes. Su cuerpo purísimo es desgarrado por nuestros pecados de impureza y sensualidad. Sufre en silencio, ofreciendo cada herida por nuestra purificación y sanación. Pidamos la gracia de la pureza de cuerpo y alma, y la fuerza para mortificar nuestros sentidos corporales.
Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Jaculatoria.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
10 Ave Marías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (repetir 10 veces meditando en cada azote recibido por nuestro amor).
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados… María, Madre de gracia…
Tercer Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas
Lectura: «Y trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de Él, le hacían burla» (Mateo 27, 29).
Meditación: Jesús, Rey del Universo, es coronado con punzantes espinas que penetran su cabeza. Es humillado, escupido y burlado. Él sufre este tormento por nuestros pecados de orgullo, soberbia, malos pensamientos y juicios temerarios. Pidamos al Señor la gracia de la humildad y la limpieza de nuestros pensamientos, aceptando con paciencia las humillaciones de la vida.
Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 15 Gloria y la Jaculatoria.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
10 Ave Marías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (repetir 10 veces contemplando el rostro ensangrentado de Jesús).
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados… María, Madre de gracia…
Cuarto Misterio Doloroso: Jesús carga con la Cruz a cuestas camino al Calvario
Lectura: «Y cargando él mismo con la cruz, salió hacia el lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota» (Juan 19, 17).
Meditación: Contemplemos al Salvador, exhausto y herido, cargando el madero pesado de la cruz en el que ha de morir. En el camino, se encuentra con su Santísima Madre, cuyas miradas de dolor y amor se cruzan en un silencio redentor. Jesús nos enseña a abrazar nuestras cruces diarias con amor y paciencia. Pidamos la gracia de la perseverancia final y la constancia para seguir a Cristo cargando nuestra propia cruz de cada día.
Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Jaculatoria.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
10 Ave Marías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (repetir 10 veces uniendo nuestros dolores al caminar de Jesús).
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados… María, Madre de gracia…
Quinto Misterio Doloroso: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo
Lectura: «Jesús, dando un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y, dicho esto, expiró» (Lucas 23, 46).
Meditación: Llegamos a la cumbre del Calvario. Jesús es clavado en la cruz y levantado entre el cielo y la tierra. Durante tres horas de agonía, nos entrega a su Madre como nuestra Madre, perdona a sus verdugos y entrega su vida por nuestra salvación. Al pie de la cruz, María nos sostiene en la fe. Adoremos el misterio de la Redención y pidamos un gran amor a la Eucaristía, un horror profundo al pecado y la gracia de una santa muerte.
Ofrecemos: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Jaculatoria.
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
10 Ave Marías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (repetir 10 veces permaneciendo espiritualmente junto a la Virgen María al pie de la Cruz).
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados… María, Madre de gracia…
Oraciones Finales
La Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración de Conclusión:
Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la vida eterna; concédenos, te rogamos, que venerando estos misterios en el muy Santo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Despedida
Queridos hermanos, que la meditación de estos Misterios Dolorosos transforme nuestros corazones de piedra en corazones de carne, capaces de amar y de sufrir con Cristo por la salvación de las almas. Vayan por el mundo siendo luz y reflejo de la misericordia divina. Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes, sus familias y permanezca para siempre. Amén. Podéis ir en paz.
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