🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según San Juan (15, 1-8)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí, lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se os concederá. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis mucho fruto; así seréis discípulos míos».
Reflexión Espiritual
Queridos hermanos en Cristo, hoy, Domingo 3 de mayo de 2026, la Iglesia celebra el Quinto Domingo de Pascua. El Señor nos presenta la alegoría de la Vid y los sarmientos para recordarnos una verdad fundamental: nuestra vida espiritual depende enteramente de nuestra unión con Él.
El verbo que resuena hoy es «permanecer». No se trata de un encuentro esporádico o una oración de emergencia, sino de habitar constantemente en Su amor. La savia de la gracia debe fluir por nuestro ser para que nuestras obras tengan sabor a Evangelio. Sin esa conexión vital, nos secamos y perdemos nuestro propósito. La «poda» de la que habla el Padre no es un castigo, sino un gesto de ternura del Labrador que desea que alcancemos nuestro máximo potencial de santidad. Dejémonos podar por su Palabra y permanezcamos injertados en su Corazón.
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