🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según San Marcos (12, 38-44)
En aquel tiempo, Jesús decía a la multitud, mientras enseñaba: «¡Cuidado con los escribas! Les gusta pasearse con vestiduras lujosas y que los saluden en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes. Devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Por eso, su condena será más severa».
Estando Jesús sentado frente al arca de las ofrendas, observaba cómo la gente echaba en ella monedas de cobre. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«En verdad les digo que esta viuda pobre ha puesto más que todos los que echaron en el arca. Porque todos han dado de lo que les sobra; pero ella, en su indigencia, ha dado todo lo que tenía para vivir».
Reflexión Espiritual
Queridos hermanos en Cristo, la liturgia de este sábado nos invita a mirar más allá de las apariencias. Jesús nos advierte contra la vanidad de quienes buscan el reconocimiento externo pero tienen el corazón vacío. El contraste es conmovedor: los ricos dan de lo que les sobra, mientras que la viuda, desde su pobreza radical, entrega su sustento completo.
Para Dios, el valor de nuestra entrega no se mide por la cantidad, sino por el nivel de confianza que depositamos en Él. Dar lo que sobra no requiere fe; dar lo que necesitamos para vivir es un acto de abandono total en las manos del Padre. Que hoy nos preguntemos: ¿Le estamos dando a Dios solo nuestras sobras —de tiempo, de afecto, de bienes— o somos capaces de entregarle nuestro corazón entero?
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