🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión

Evangelio según San Mateo (25, 31-46)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, se sentará en su trono de gloria. Y serán congregadas ante él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos».

«Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me hospedasteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”. Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”».


Reflexión de Cuaresma

Queridos hermanos, en este lunes de la primera semana de Cuaresma, el Evangelio nos sitúa frente al espejo de la eternidad. El Señor no nos preguntará cuántos títulos acumulamos o cuántas riquezas guardamos, sino cuánto amor entregamos en lo cotidiano. La santidad no es una abstracción, es una caricia concreta al que sufre.

Jesús ha decidido esconderse bajo los rasgos del necesitado. Esta Cuaresma es el tiempo propicio para afinar nuestra mirada y reconocer que, en cada hermano que padece hambre, soledad o enfermedad, es el mismo Cristo quien nos extiende la mano. Nuestra salvación pasa por el servicio humilde y la compasión genuina.

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