¡Alabado sea Jesucristo! Bienvenidos a nuestro momento de oración. Hoy, Miércoles 31 de Diciembre de 2025, meditamos en los Misterios Gloriosos. Al finalizar el año, estos misterios nos llenan de esperanza, recordándonos la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado y la muerte, y la promesa de la vida eterna que nos espera. Recemos con un corazón lleno de fe y de la alegría de la Resurrección.
1º Misterio: La Resurrección del Señor
Fruto del Misterio: La fe.
Jesús, victorioso, se levanta de entre los muertos al tercer día. Su triunfo es la promesa de nuestra propia resurrección. Meditamos en la inmensa alegría de la Iglesia y la certeza de nuestra fe.
(Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria, Oración de Fátima)
2º Misterio: La Ascensión del Señor al Cielo
Fruto del Misterio: El deseo del Cielo.
Cuarenta días después de Su Resurrección, Jesús asciende al Cielo ante los ojos de sus discípulos, prometiendo enviar al Espíritu Santo y preparándonos un lugar. Nuestro hogar está en el Cielo.
(Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria, Oración de Fátima)
3º Misterio: La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles
Fruto del Misterio: Los dones del Espíritu Santo.
Reunidos en el Cenáculo junto a María, los apóstoles reciben la fuerza y la luz del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego. Rogamos que el Espíritu nos guíe, nos fortalezca y nos dé el valor de ser testigos de Cristo.
(Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria, Oración de Fátima)
4º Misterio: La Asunción de la Virgen María al Cielo
Fruto del Misterio: La gracia de la buena muerte y el amor a María.
Al cumplirse su vida terrenal, la Inmaculada Madre de Dios fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. Ella es el primer fruto de la Resurrección, y nuestra esperanza de que también seremos reunidos con Cristo en el Cielo.
(Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria, Oración de Fátima)
5º Misterio: La Coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo Creado
Fruto del Misterio: La perseverancia final y la confianza en la intercesión de María.
El Hijo la corona como Reina del Cielo y de la Tierra, modelo de santidad y mediadora de toda gracia. Confiamos en Su poder maternal para que nos guíe a Su Hijo y nos proteja en la batalla espiritual.
(Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria, Oración de Fátima)
La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Letanías de la Santísima Virgen María
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, Ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Madre de Cristo, Ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, Ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, Ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, Ruega por nosotros.
Espejo de justicia, Ruega por nosotros.
Sede de la Sabiduría, Ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, Ruega por nosotros.
Vaso espiritual, Ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, Ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, Ruega por nosotros.
Reina elevada al Cielo, Ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, Ruega por nosotros.
Reina de la paz, Ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.