Amado Padre Celestial, iniciamos esta noche en tu Presencia
Señor, al terminar este primer día de la semana laboral, el lunes 12 de enero, te damos infinitas gracias por el aliento de vida, por la salud, y por las bendiciones que recibimos sin merecer. Gracias por la provisión y por haber guiado nuestros pasos en cada decisión tomada hoy. Reconocemos que toda bondad procede de Ti.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmo 4:8, RVR1960)
Te pido sincero perdón por las faltas cometidas: por la palabra dicha sin amor, por la falta de paciencia, por la tarea no concluida con diligencia o por cualquier pensamiento que te haya ofendido. Lávanos con tu gracia, Señor, y restaura nuestra alma para que nuestro reposo sea limpio delante de Ti.
Ahora, Padre Santo, extendemos nuestras manos y te pedimos tu poderosa protección. Guarda nuestro hogar, a nuestra familia, y a nuestros seres queridos mientras dormimos. Que tu presencia sea el escudo que nos libre de todo temor y acechanza del enemigo. Que podamos descansar seguros bajo la sombra de tus alas.
Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre. (Salmo 121:7-8, RVR1960)
Ponemos en ti el control del mañana. Que tu paz, que sobrepasa todo entendimiento, sea la almohada sobre la que reposemos. En el nombre de Jesús, Amén.