Introducción

Ave María Purísima. Sin pecado concebida. Queridos hermanos en Cristo, hoy nos unimos en oración para contemplar la luz del Evangelio. En este Jueves de la Quinta Semana de Cuaresma, elevamos nuestro espíritu a través de los Misterios Luminosos, pidiendo por la paz del mundo, la conversión de los pecadores y nuestras intenciones particulares.

Oraciones Iniciales

Por la Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

(Se rezan un Padrenuestro, tres Avemarías por el aumento de la Fe, la Esperanza y la Caridad, y un Gloria).

Los 5 Misterios

Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán

Lectura: «Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y posarse sobre él. Y se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia”» (Mt 3, 16-17).

Meditación: Contemplamos a Cristo, el Inocente, que se hace solidario con nuestra condición de pecadores. Al aceptar el bautismo de Juan, Jesús manifiesta su obediencia al Padre y el inicio de su misión pública. Pidamos la gracia de renovar nuestras promesas bautismales con fervor.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…”).

Segundo Misterio Luminoso: El autorrevelación de Jesús en las Bodas de Caná

Lectura: «Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”. Jesús les dijo: “Llenad de agua las tinajas”. Y las llenaron hasta el borde» (Jn 2, 5-7).

Meditación: En Caná, a ruego de María, Jesús transforma el agua en vino, realizando su primer milagro. Este signo manifiesta su gloria y abre el corazón de los discípulos a la fe. Aprendamos de nuestra Madre a confiar plenamente en la voluntad del Señor.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Tercer Misterio Luminoso: El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión

Lectura: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1, 15).

Meditación: Jesús recorre Galilea proclamando la cercanía del Padre y llamándonos a un cambio de vida. En este misterio, se nos invita a acoger el perdón de Dios y a ser instrumentos de su paz y justicia en el mundo actual.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración del Señor

Lectura: «Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestiduras se volvieron de una blancura fulgurante. Y salió una voz de la nube que decía: “Este es mi Hijo, el Elegido; escuchadle”» (Lc 9, 29. 35).

Meditación: En el monte Tabor, la divinidad de Jesús resplandece ante Pedro, Santiago y Juan. La Transfiguración nos fortalece para afrontar la cruz, recordándonos que el destino final del cristiano es la gloria eterna junto al Padre.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía

Lectura: «Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”» (Mt 26, 26).

Meditación: En la Última Cena, Jesús se queda con nosotros para siempre bajo las especies de pan y vino. Este misterio de amor infinito es la cumbre de nuestra fe. Pidamos un corazón puro para recibirlo siempre dignamente en el Santísimo Sacramento.

(Rezar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos que, meditando estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Despedida

Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. Podemos permanecer en paz, llevando la luz de Cristo en nuestros corazones. Ave María Purísima, sin pecado concebida. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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