Introducción
Ave María Purísima, sin pecado concebida. Querido hermano en Cristo, te doy la bienvenida a este rincón de paz y oración. Hoy, Miércoles 27 de Mayo de 2026, nos unimos como un solo cuerpo místico para contemplar los Misterios Gloriosos. En este día, la Iglesia nos invita a levantar nuestra mirada al cielo y llenarnos de esperanza, recordando que el dolor de la cruz ha sido vencido para siempre por la gloria de la Resurrección. Prepara tu altar familiar, enciende una vela, toma tu rosario entre las manos y abre el corazón a la gracia del Espíritu Santo. Yo, como tu guía espiritual, te acompaño en cada cuenta de esta corona de rosas para nuestra Santísima Madre.
Oraciones Iniciales
Por la Señal de la Santa Cruz:
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente, con la ayuda de vuestra gracia, enmendarme y nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
El Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padre Nuestro:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Tres Avemarías (Por el aumento de las virtudes de la Fe, Esperanza y Caridad):
1. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios Gloriosos
Primer Misterio: La Resurrección del Señor
Lectura breve: “El ángel dijo a las mujeres: ‘No temáis; sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como había dicho'” (Mateo 28, 5-6).
Meditación: Contemplamos a Jesús victorioso sobre la muerte. Este misterio nos enseña que el sufrimiento no tiene la última palabra. Te pido, Señor, que resucites nuestra fe dormida, que alejes nuestras desesperanzas y nos concedas la gracia de vivir siempre con la alegría de la Pascua.
Rezamos el Padre Nuestro, diez Avemarías, el Gloria y la oración de Fátima:
- Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo… (completo)
- 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (se repite diez veces con devoción)
- Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
- Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.
Segundo Misterio: La Ascensión del Señor a los Cielos
Lectura breve: “Jesús los llevó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo” (Lucas 24, 50-51).
Meditación: Jesús asciende para prepararnos un lugar en la casa del Padre. No nos deja huérfanos; nos confía la misión de ser sus testigos en la tierra. Pidamos la virtud de la esperanza, deseando siempre los bienes del cielo y no perdiendo el rumbo en las cosas pasajeras del mundo.
Rezamos el Padre Nuestro, diez Avemarías, el Gloria y la oración de Fátima:
- Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
- 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (diez veces)
- Gloria: Gloria al Padre…
- Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…
Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo
Lectura breve: “Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2, 3-4).
Meditación: En el Cenáculo, junto a María, los apóstoles reciben el fuego purificador del Consolador. Pidamos al Espíritu Santo que renueve hoy nuestros corazones, que nos llene de sus siete dones y nos conceda el celo apostólico para anunciar el Evangelio sin miedo.
Rezamos el Padre Nuestro, diez Avemarías, el Gloria y la oración de Fátima:
- Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
- 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (diez veces)
- Gloria: Gloria al Padre…
- Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…
Cuarto Misterio: La Asunción de la Virgen María al Cielo
Lectura breve: “Porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lucas 1, 48).
Meditación: María es llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Ella es el anticipo de nuestro propio destino. Contemplamos a nuestra Madre en los brazos del Padre e imploramos su intercesión para que, al final de nuestra vida terrenal, podamos gozar de la eterna bienaventuranza.
Rezamos el Padre Nuestro, diez Avemarías, el Gloria y la oración de Fátima:
- Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
- 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (diez veces)
- Gloria: Gloria al Padre…
- Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…
Quinto Misterio: La Coronación de María Santísima
Lectura breve: “Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Apocalipsis 12, 1).
Meditación: María es coronada como Reina y Señora de todo lo creado. Ella es nuestra abogada, nuestra dulzura y nuestra esperanza. Confiemos a su Corazón Inmaculado todas nuestras intenciones, dolores y alegrías, sabiendo que una Madre tan tierna jamás desoye a sus hijos.
Rezamos el Padre Nuestro, diez Avemarías, el Gloria y la oración de Fátima:
- Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo…
- 10 Avemarías: Dios te salve, María, llena eres de gracia… (diez veces)
- Gloria: Gloria al Padre…
- Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados…
Oraciones Finales
Ofrecemos estas oraciones finales para dar gracias por este momento de comunión mariana y para pedir por las intenciones del Santo Padre, por las necesidades de la Iglesia universal y por la paz del mundo entero.
La Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Rogamos por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final de Conclusión:
Te rogamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que, los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Despedida:
Querido hermano, que la paz de Cristo y el amor maternal de María Santísima te acompañen en este día. Que la contemplación de estos misterios de luz y gloria fortalezca tu caminar diario. Nos despedimos bajo la bendición del Altísimo. Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. ¡Hasta nuestro próximo encuentro de oración, bajo el manto de la Virgen!
Para tu Devoción Personal
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