
Descansa en la Fidelidad de Dios este Sábado
Amado Padre Celestial, al caer la noche de este sábado 31 de enero, mi corazón se desborda de una alegría profunda y una gratitud inmensa. Hoy no solo cierro un día más, sino que celebro la victoria de haber caminado todo este primer mes del año bajo tu sombra protectora. Gracias, Señor, porque tu bondad ha sido mi escudo y tu palabra mi brújula constante. En este momento de silencio, deposito ante ti cada esfuerzo realizado, sabiendo que tú multiplicas mis frutos y bendices mi descanso.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. (Salmos 4:8)
Padre de amor, me entrego a este descanso con la certeza absoluta de que mañana despertaré renovado y listo para los nuevos milagros que tienes preparados. No hay espacio para la preocupación en mi mente, pues mi fe está cimentada en tu poder infinito. Declaro que mi hogar es un refugio de paz y que tus ángeles acampan alrededor de mi cama. Gracias por la salud, por el sustento y por la esperanza viva que arde en mi interior. Me duermo con una sonrisa, confiando en que el mes que termina es solo el comienzo de las grandes bendiciones que has decretado para mi vida. Amén.
He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. (Salmos 121:4)