Introducción

Ave María Purísima, sin pecado concebida. Bienvenidos, amados hermanos en Cristo Jesús y en nuestra Santísima Madre, a este espacio de paz, fe y devoción. Hoy, Sábado 23 de Mayo de 2026, nos unimos espiritualmente bajo el manto celestial de la Virgen María para meditar los Misterios Gozosos. Como vuestro humilde guía espiritual, os invito a silenciar vuestros corazones, a entregar vuestras preocupaciones al Señor y a sumergiros en la contemplación de la infancia y primeros años de nuestro Salvador. Que este Santo Rosario sea un bálsamo para vuestras almas y una ofrenda de amor agradable a Dios.

Oraciones Iniciales

Iniciamos con profunda reverencia, reconociendo la presencia real y verdadera de la Santísima Trinidad en medio de nosotros.

Por la Señal de la Santa Cruz
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Propongo firmemente, con la ayuda de vuestra gracia, enmendarme y nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

El Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padrenuestro (Por las intenciones del Santo Padre y la conversión de los pecadores)
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Tres Avemarías (Para el aumento de las virtudes de la Fe, la Esperanza y la Caridad)
1. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Meditemos con gozo y devoción cada una de estas sagradas escenas de la vida de Jesús y María.

1. La Encarnación del Hijo de Dios

Lectura breve: “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba, dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.'” (Lucas 1, 26-28)

Meditación: Contemplemos la infinita humildad de la Virgen María, quien al pronunciar su “Hágase en mí según tu palabra”, permitió que el Verbo Divino se hiciera carne en su seno virginal. Pidamos a nuestra Madre la gracia de tener un corazón siempre dócil a los designios de Dios.

Ofrecemos este misterio:
– 1 Padrenuestro (Padre nuestro, que estás en el cielo…)
– 10 Avemarías (Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.)
– 1 Gloria (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…)
– Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.

2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel

Lectura breve: “En aquellos días, María se levantó y marchó de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo.”(Lucas 1, 39-41)

Meditación: María no se guarda el tesoro del Salvador para sí misma; sale presurosa a servir a su prima santa Isabel. Este misterio nos enseña la caridad activa y el gozo de llevar a Jesús a los demás. Pidamos un corazón servidor.

Ofrecemos este misterio:
– 1 Padrenuestro (Padre nuestro, que estás en el cielo…)
– 10 Avemarías (Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.)
– 1 Gloria (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…)
– Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.

3. El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

Lectura breve: “Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.” (Lucas 2, 6-7)

Meditación: Dios nace en la pobreza de un portal para enseñarnos que la verdadera riqueza reside en el amor y en la sencillez del alma. Contemplemos la adoración de los pastores y la ternura de los padres sagrados. Pidamos el desprendimiento de los bienes terrenales.

Ofrecemos este misterio:
– 1 Padrenuestro (Padre nuestro, que estás en el cielo…)
– 10 Avemarías (Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.)
– 1 Gloria (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…)
– Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.

4. La Presentación del Niño Jesús en el Templo

Lectura breve: “Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor.” (Lucas 2, 22-23)

Meditación: Jesús y María se someten con total obediencia a las leyes divinas del templo. Aquí, el anciano Simeón profetiza la luz para las naciones y la espada de dolor que atravesará el alma de la Madre. Pidamos la gracia de la obediencia santa y la pureza de intención.

Ofrecemos este misterio:
– 1 Padrenuestro (Padre nuestro, que estás en el cielo…)
– 10 Avemarías (Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.)
– 1 Gloria (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…)
– Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.

5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Lectura breve: “Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de sus respuestas.” (Lucas 2, 46-47)

Meditación: ¡Qué inmenso dolor sintieron María y José al perder al Niño Jesús, y qué inmenso gozo al hallarlo dedicado a las cosas de su Padre celestial! Aprendamos de este misterio que, si alguna vez perdemos la gracia por el pecado, debemos buscar a Jesús incansablemente hasta encontrarle en su Iglesia y en los Sacramentos.

Ofrecemos este misterio:
– 1 Padrenuestro (Padre nuestro, que estás en el cielo…)
– 10 Avemarías (Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.)
– 1 Gloria (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…)
– Jaculatoria: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén.

Oraciones Finales

Con el corazón colmado de gozo por la meditación de estos santos misterios, saludamos a nuestra Reina y Madre con las oraciones de clausura de esta devoción.

La Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Letanías Lauretanas (Selección devota para hoy)
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de las familias, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Oración Final de Conclusión:
Te rogamos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras almas, para que los que hemos conocido, por el anuncio del Ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, seamos conducidos por su Pasión y su Cruz a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Despedida:
Queridos hijos en Cristo, que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento custodie vuestras mentes y corazones en este día. Sigamos el ejemplo de la Virgen María de guardar todas estas cosas, meditándolas en nuestro corazón. Vayamos en paz para amar y servir al Señor. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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