Introducción

Ave María Purísima, sin pecado concebida. Querido hermano y hermana en Cristo, hoy Jueves 26 de Marzo de 2026, nos reunimos en espíritu de humildad y devoción para meditar los Misterios Luminosos. Estos misterios, instituidos por San Juan Pablo II, nos invitan a contemplar la vida pública de Jesús, la Luz del Mundo. Preparad vuestro corazón, buscad un lugar de silencio y unámonos en oración por nuestras familias, por la paz del mundo y por nuestras intenciones más profundas.

Oraciones Iniciales

Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

El Credo: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María (3 veces): Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán

Lectura: «Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia”» (Mt 3, 16-17).

Meditación: Contemplemos a Jesús, el Inocente, sometiéndose al bautismo de conversión. Al hacerlo, santifica las aguas y nos muestra nuestra propia identidad como hijos de Dios. Pidamos la gracia de renovar nuestras promesas bautismales y vivir con coherencia nuestra fe.

(Rezar: Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y la oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia).

Segundo Misterio Luminoso: Las Bodas de Caná

Lectura: «Dijo su madre a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba» (Jn 2, 5.7).

Meditación: En Caná, Jesús realiza su primer milagro gracias a la intercesión de María. Ella, con su amor maternal, nos indica el camino: hacer siempre la voluntad de su Hijo. Meditemos en cómo Jesús transforma el agua de nuestra cotidianidad en el vino generoso de su gracia.

(Rezar: Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y oración de Fátima).

Tercer Misterio Luminoso: El Anuncio del Reino de Dios y la invitación a la conversión

Lectura: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1, 15).

Meditación: Jesús nos llama a un cambio de vida radical. El Reino de Dios no es una idea lejana, sino una realidad presente que exige un corazón humilde y dispuesto al perdón. Pidamos al Señor la gracia de una conversión diaria y la fuerza para ser misioneros de su palabra.

(Rezar: Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y oración de Fátima).

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración

Lectura: «Y se oyó una voz que decía desde la nube: “Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle”» (Lc 9, 35).

Meditación: En el monte Tabor, la divinidad de Jesús resplandece ante sus discípulos para fortalecer su fe ante la prueba de la cruz. La Transfiguración nos recuerda que el destino final del hombre es la gloria de Dios. Escuchemos a Cristo en el silencio de nuestro corazón.

(Rezar: Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y oración de Fátima).

Quinto Misterio Luminoso: La Institución de la Eucaristía

Lectura: «Tomó luego pan y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: “Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío”» (Lc 22, 19).

Meditación: Cristo se queda con nosotros para siempre en el Sacramento del Altar. Es el alimento de vida eterna, el sacrificio de amor extremo. Meditemos en la humildad de Dios que se hace pan para saciar nuestra hambre espiritual.

(Rezar: Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Vayan en paz, llevando la luz de Cristo en sus corazones. Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén. ¡Bendecido Jueves!

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