Introducción

Ave María Purísima, sin pecado concebida. Queridos hermanos, hoy nos reunimos en espíritu de oración para meditar los Misterios Dolorosos de nuestro Señor Jesucristo, en este Martes 24 de Marzo de 2026. Que este tiempo de oración nos permita unir nuestros sufrimientos a los de Cristo para alcanzar la gloria de la Resurrección.

Por la Señal de la Santa Cruz…

Oraciones Iniciales

Pésame: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido…

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado…

Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

3 Avemarías: (Por el aumento de la Fe, la Esperanza y la Caridad). Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Doloroso: La Agonía de Jesús en el Huerto

Lectura: «Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra» (Lc 22, 44).

Meditación: Consideramos la angustia de Jesús ante el peso de nuestros pecados y su total aceptación de la voluntad del Padre. Pidamos la gracia de la verdadera contrición.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”).

Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación de Nuestro Señor

Lectura: «Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle» (Jn 19, 1).

Meditación: Jesús entrega su cuerpo al suplicio de los azotes para reparar nuestras faltas de impureza y desobediencia. Pidamos la gracia de la pureza de cuerpo y alma.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Tercer Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas

Lectura: «Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura» (Jn 19, 2).

Meditación: El Rey de Reyes es humillado y coronado con dolor. Meditemos sobre nuestra soberbia y pidamos la humildad para reconocer a Cristo como nuestro único Rey.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Cuarto Misterio Doloroso: Jesús carga con la Cruz a cuestas

Lectura: «Y cargando Él mismo con la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario» (Jn 19, 17).

Meditación: Jesús camina hacia el Gólgota con el madero de nuestra salvación. Pidamos la paciencia necesaria para cargar nuestras propias cruces diarias siguiendo sus pasos.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Quinto Misterio Doloroso: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor

Lectura: «Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’. Y dicho esto, expiró» (Lc 23, 46).

Meditación: Contemplamos el sacrificio supremo de amor. Jesús muere por nosotros para abrirnos las puertas del Reino. Pidamos la gracia del perdón y la perseverancia final.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha otorgado los premios de la vida eterna; concédenos, te suplicamos, que al meditar estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Que la paz de Cristo y la protección de nuestra Madre María les acompañen siempre. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Vayan en paz a servir al Señor y a sus hermanos.

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