Introducción

Querido hermano y hermana en Cristo, nos reunimos en espíritu este Lunes 23 de Marzo de 2026 para contemplar con amor los Misterios Gozosos de nuestra redención. Que este Santo Rosario sea un bálsamo para tu alma y una ofrenda agradable a nuestra Madre Santísima, quien siempre nos conduce hacia su Hijo, Jesucristo.

Oraciones Iniciales

Por la Señal de la Santa Cruz: De nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro (una vez). Dios te salve María (tres veces por el aumento de la fe, esperanza y caridad). Gloria al Padre.

Los 5 Misterios

Primer Misterio Gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios

Lectura: El ángel entró en su presencia y dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. María se turbó ante estas palabras, pero el ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. María contestó: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 28-38).

Meditación: Contemplamos la humildad de la Virgen María, quien con su “Sí” permitió que la salvación entrara al mundo. Pidamos la gracia de saber escuchar y aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas, aun cuando no comprendamos el camino.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria, Oración de Fátima).

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

Lectura: En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” (Lc 1, 39-42).

Meditación: María, llevando a Jesús en su seno, sale al encuentro del prójimo para servir. Meditemos en nuestra disposición para ayudar a los demás y en la alegría que surge cuando compartimos la presencia de Dios con quienes nos rodean.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria, Oración de Fátima).

Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

Lectura: Mientras estaban allí, le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. Había unos pastores en la zona… y el ángel les dijo: “No temáis, os anuncio una gran alegría… hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lc 2, 6-11).

Meditación: Dios se hace pequeño y pobre por amor a nosotros. Contemplamos la pobreza del pesebre y pedimos la gracia del desprendimiento de las cosas materiales para que nuestro corazón sea una morada digna para el Niño Jesús.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria, Oración de Fátima).

Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación del Niño Jesús en el Templo

Lectura: Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor… Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2, 22-32).

Meditación: María y José cumplen con la ley con obediencia perfecta. Meditemos en la importancia de ofrecer nuestra vida al Señor y en la paciencia de Simeón, que supo esperar las promesas de Dios.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria, Oración de Fátima).

Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Lectura: A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Él les contestó: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?” (Lc 2, 46-49).

Meditación: A veces perdemos a Jesús por nuestras distracciones o pecados. Meditemos en la angustia de María y José, y en la alegría inmensa de volver a encontrar al Maestro. Pidamos nunca apartarnos de Su presencia.

(Rezar: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria, Oración de Fátima).

Oraciones Finales

La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Letanías de la Virgen: Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Santa María, ruega por nosotros. Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Reina de la Paz, ruega por nosotros. (Añadir intenciones personales).

Oración de San Miguel Arcángel: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Querido devoto, que la paz de Cristo y la protección de María Santísima te acompañen siempre. Que este Rosario fortalezca tu fe y te conceda la gracia que tanto necesitas. Ve en paz. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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