Introducción
Amados hermanos en Cristo, hoy nos reunimos en espíritu y oración para contemplar los Misterios Gloriosos del Santo Rosario. En este domingo 22 de marzo de 2026, nos unimos a la alegría de la Resurrección, recordando que la muerte no tiene la última palabra. Que este tiempo de oración sea un bálsamo para vuestras almas y una luz en vuestro caminar diario.
Oraciones Iniciales
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padrenuestro, tres Avemarías (por el aumento de la Fe, la Esperanza y la Caridad) y Gloria al Padre.
Los 5 Misterios
Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor
Lectura: ‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado’ (Lucas 24, 5-6).
Meditación: Contemplemos la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. Que su resurrección nos dé la fuerza para levantarnos de nuestras propias caídas y vivir con la alegría de los hijos de Dios.
(Recelar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima: ‘Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia’).
Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor a los Cielos
Lectura: ‘Dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue levantado, y una nube lo ocultó a sus ojos’ (Hechos 1, 9).
Meditación: Jesús sube al Padre para prepararnos un lugar. Nuestra verdadera patria no es este mundo, sino la eternidad junto a Dios. Vivamos con la mirada puesta en el cielo.
(Recelar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo
Lectura: ‘Se les aparecieron unas lenguas como de fuego… y quedaron todos llenos del Espíritu Santo’ (Hechos 2, 3-4).
Meditación: El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. Pidamos que sus dones nos transformen en testigos valientes del Evangelio, inflamando nuestros corazones con el fuego de su amor divino.
(Recelar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de la Virgen María
Lectura: ‘¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!’ (Lucas 1, 42). La Iglesia proclama que María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Meditación: María es la primicia de lo que nosotros esperamos ser. En su asunción encontramos consuelo y esperanza, sabiendo que nuestra Madre nos aguarda en la casa del Padre.
(Recelar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María Santísima
Lectura: ‘Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas’ (Apocalipsis 12, 1).
Meditación: María es Reina del Universo y Medianera de todas las gracias. Ella intercede por nosotros incesantemente. Confiemos nuestras necesidades a su cuidado maternal.
(Recelar: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la oración de Fátima).
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Queridos hermanos, que la paz de Cristo y la protección de nuestra Madre Celestial os acompañen siempre. Que este Rosario sea el inicio de una semana llena de bendiciones y fe. ¡Vayan en paz! En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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📿 Rosario de Madera de Olivo (Tierra Santa)
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