San Nicolás de Flüe: El Ermitaño y Pacificador de Suiza
El 21 de marzo, el calendario litúrgico nos invita a reflexionar sobre la vida de uno de los santos más singulares y fascinantes de la cristiandad: San Nicolás de Flüe, conocido cariñosamente por los suizos como el “Hermano Klaus”. Su figura destaca no solo por su profunda espiritualidad y misticismo, sino también por su papel crucial en la historia política de su país, siendo reconocido hoy como el patrono de Suiza y un modelo de mediación y paz.
Un Hombre de Mundo y de Familia
Nacido en 1417 en la región de Unterwalden, Suiza, en el seno de una familia de campesinos acomodados, Nicolás no comenzó su camino hacia la santidad en el aislamiento de una cueva. Por el contrario, su vida temprana estuvo marcada por el servicio cívico y la responsabilidad familiar. Fue un soldado distinguido que luchó en varias campañas militares para proteger su cantón, demostrando siempre una ética de combate que buscaba la justicia más que la violencia.
A los 30 años, Nicolás contrajo matrimonio con Dorothea Wyss. De esta unión nacieron diez hijos (cinco hombres y cinco mujeres). Durante dos décadas, Nicolás vivió como un padre de familia ejemplar, un agricultor laborioso y un consejero respetado en su comunidad. Llegó a ser juez y diputado, desempeñando sus funciones con una integridad que le ganó el respeto de todos. Sin embargo, a pesar de su éxito terrenal, una inquietud espiritual crecía en su interior.
La Gran Renuncia: El Camino hacia el Ranft
Hacia los 50 años, la llamada de Dios hacia una vida de total contemplación se volvió irresistible. Tras un profundo proceso de discernimiento y, lo más sorprendente, con el consentimiento pleno y generoso de su esposa Dorothea, Nicolás decidió retirarse del mundo. Este acto, a menudo difícil de comprender desde una perspectiva puramente secular, fue entendido por su familia como una vocación divina superior.
San Nicolás se retiró al barranco de Ranft, cerca de su hogar. Allí construyó una pequeña celda y una capilla. Fue en este lugar donde vivió los últimos 20 años de su vida como ermitaño. Lo que hace que su estancia en el Ranft sea verdaderamente milagrosa, según las crónicas históricas y los testimonios de la época, es que durante esas dos décadas, Nicolás no ingirió alimento ni bebida alguna, alimentándose exclusivamente de la Sagrada Eucaristía.
El Milagro de la Inedia y el Reconocimiento
El fenómeno de la inedia (vivir sin comer) atrajo la atención de las autoridades eclesiásticas y civiles. Fue sometido a rigurosas vigilancias para verificar la veracidad de su ayuno. Tras meses de observación constante por parte de guardias, se concluyó que, efectivamente, el ermitaño subsistía únicamente por la gracia de Dios. Esta señal milagrosa convirtió su celda en un lugar de peregrinación para personas de toda Europa que buscaban consejo espiritual.
El Pacificador de Suiza: La Dieta de Stans
A pesar de su aislamiento, San Nicolás de Flüe no se desentendió del destino de sus compatriotas. En 1481, Suiza se encontraba al borde de una guerra civil. Los cantones urbanos y rurales estaban divididos por disputas territoriales y el reparto de botines de guerra tras las victorias sobre Borgoña. Las negociaciones en la Dieta de Stans habían fracasado y las tropas ya se estaban movilizando.
En el último momento, un párroco amigo de Nicolás corrió al Ranft para pedirle un consejo. El Hermano Klaus envió un mensaje breve y profundo a la asamblea. Aunque el contenido exacto se ha debatido, su esencia instaba a la moderación, al perdón y a evitar las alianzas extranjeras que dividieran el corazón de la nación. Al escuchar las palabras del santo, los delegados estallaron en lágrimas, se abrazaron y firmaron el Convenio de Stans, que salvó a la Confederación Helvética de la autodestrucción. Por este acto, es venerado como el “Padre de la Patria” suiza.
La Espiritualidad del Hermano Klaus
La oración más famosa de San Nicolás resume su abandono total en las manos de Dios:
“Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleje de ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerque a ti. Señor mío y Dios mío, despréndeme de mí mismo para darme todo a ti”.
Esta plegaria refleja la simplicidad y profundidad de su mística. No buscaba visiones espectaculares, sino una unión perfecta de la voluntad humana con la divina. Su vida es un recordatorio de que la paz exterior (la política y social) es el fruto de la paz interior (la espiritual).
Legado y Canonización
San Nicolás de Flüe falleció el 21 de marzo de 1487, a los 70 años. Su tumba en Sachseln sigue siendo hoy un importante centro de peregrinación. Fue beatificado en 1669 y canonizado finalmente por el Papa Pío XII en 1947, en un momento en que el mundo, recién salido de la Segunda Guerra Mundial, necesitaba desesperadamente el ejemplo de un hombre que dedicó su vida a la reconciliación y a la paz de Cristo.
En este sábado 21 de marzo de 2026, pedimos la intercesión de San Nicolás de Flüe por la paz en el mundo, por la unidad de las familias y por la fortaleza de aquellos que son llamados a servir a Dios en el silencio y la oración. Que su ejemplo nos enseñe a discernir lo esencial de lo superfluo y a ser siempre instrumentos de armonía en nuestras propias comunidades.