🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según San Mateo (6, 7-15)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
Reflexión Espiritual
Queridos hermanos, en este martes de la primera semana de Cuaresma, el Señor nos regala el tesoro más grande de la vida cristiana: la oración del Padre Nuestro. Jesús nos enseña que orar no es tratar de convencer a Dios con frases rebuscadas, sino descansar en la confianza de ser hijos amados. Dios no es un juez distante, sino un Padre que conoce íntimamente nuestros anhelos.
Sin embargo, la liturgia de hoy nos pone una condición esencial: el perdón. No podemos invocar a Dios como Padre si cerramos el corazón a nuestros hermanos. La Cuaresma es el tiempo propicio para sanar heridas y dejar que la misericordia divina fluya a través de nosotros. Que hoy nuestra oración sea sencilla, profunda y llena de caridad.
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