Vida de Santa Emiliana, el llamado celestial
Santa Emiliana fue una piadosa virgen romana del siglo VI, que destacó por su extrema devoción y vida ascética. Era tía paterna del que sería uno de los más grandes pontífices de la Iglesia, el Papa San Gregorio Magno, quien relató gran parte de su vida y la de su hermana, Santa Tarsila, en sus Diálogos.
Emiliana, junto con su hermana, decidió consagrar su vida a Dios en un retiro de oración y penitencia dentro de su propia casa familiar. Ambas rechazaron las vanidades y comodidades de la alta sociedad romana, dedicándose por completo a la meditación, el ayuno y las obras de caridad.
San Gregorio la describió como un modelo de virtud. Poco después de la muerte de su hermana Tarsila, Santa Emiliana recibió su propia llamada. Según el relato, un mensajero de Dios se le apareció para anunciarle: «Ven, que Tarsila te espera». Emiliana comprendió que su partida era inminente, y con gran gozo se preparó para el encuentro con el Señor, falleciendo dulcemente en el día que se le había anunciado. Su vida es un testimonio de cómo la santidad se cultiva en el silencio y la dedicación total al amor de Cristo.
Oración a Santa Emiliana, virgen
Oh Dios, fuente de toda pureza y bondad, que inspiraste a Santa Emiliana la firmeza para abandonar las vanidades del mundo y dedicar su vida a la oración y la penitencia. Concédenos, por su intercesión, la gracia de vivir con el corazón desprendido de las ambiciones terrenales, buscando solamente tu voluntad. Que, como ella, podamos escuchar y responder con prontitud al llamado celestial cuando nos llames a tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.