🎧 Escuchar Evangelio

1. Evangelio del Día:

2. Reflexión:

Evangelio de San Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.


Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Hoy, primero de enero, la Iglesia celebra la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Al iniciar un nuevo año, fijamos nuestra mirada en Aquella que nos ha dado el Salvador: la Theotokos. Es un día de gozo profundo y de reconocimiento, pues si Jesús es Dios, y María es su madre, ella es verdaderamente Madre de Dios.

El Evangelio de hoy nos revela la actitud con la que María vivió el misterio de la Navidad. Después de la visita de los pastores, quienes compartieron el milagro que se les había anunciado, Lucas nos dice que María “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.” Este versículo nos ofrece la clave para enfrentar este nuevo año 2026. María no se limita a escuchar o presenciar; ella interioriza el evento, lo lleva a su centro espiritual y lo pone bajo la luz de Dios.

En este día, que también la Iglesia dedica a la Jornada Mundial de la Paz, la Madre de Dios nos enseña que la paz verdadera comienza en la contemplación silenciosa. El mundo está lleno de ruidos, prisas y noticias; pero para acoger a Jesús y comprender el plan divino, necesitamos el silencio del corazón mariano. Guardar y meditar no significa olvidar o archivar, sino entender que los planes de Dios, aun los más sorprendentes o dolorosos, son parte de una historia de amor que debemos sopesar con paciencia y fe.

Además, al cumplirse los ocho días, el niño fue circuncidado y se le puso el nombre de Jesús, que significa “Dios salva”. Este nombre sella su misión desde el inicio. Al iniciar este nuevo ciclo, la Iglesia nos recuerda que todo nuestro tiempo está bajo el señorío de Jesús, bajo el amparo de María, la Puerta del Cielo, y bajo la promesa de salvación.

Que en este año nuevo, imitemos a nuestra Madre Santísima. Que cada alegría, cada desafío, cada palabra de Dios, sea guardada y meditada en nuestro corazón, para que, al final, podamos dar gloria y alabanza a Dios, como hicieron los pastores, y así caminar en la verdadera paz.

¡Feliz y Santo Año Nuevo a todos!

Autor

  • Antonio Acuña

    Como cualquier persona, he recorrido caminos llenos de bendiciones, pero también he atravesado momentos muy oscuros y difíciles. Esas pruebas, con la ayuda de Dios, han moldeado mi carácter y me enseñaron que la oración es el refugio más poderoso. Aunque soy Abogado e Ingeniero Técnico de profesión, mi verdadera vocación desde pequeño ha sido la vida espiritual. Hoy dedico mi tiempo a compartir esa fuerza y consuelo que solo se encuentra cerca de Dios Padre.

Como cualquier persona, he recorrido caminos llenos de bendiciones, pero también he atravesado momentos muy oscuros y difíciles. Esas pruebas, con la ayuda de Dios, han moldeado mi carácter y me enseñaron que la oración es el refugio más poderoso. Aunque soy Abogado e Ingeniero Técnico de profesión, mi verdadera vocación desde pequeño ha sido la vida espiritual. Hoy dedico mi tiempo a compartir esa fuerza y consuelo que solo se encuentra cerca de Dios Padre.

0 Comments

Leave a Comment