Félix I fue elegido Papa en el año 269, sucediendo a San Dionisio. Su pontificado se desarrolló durante una época crucial para la Iglesia, marcada por la controversia doctrinal y la persecución imperial. Es célebre por su firme defensa de la doctrina de la doble naturaleza de Cristo, Divina y Humana, y por haber confirmado la deposición del obispo herético Pablo de Samosata, quien negaba la divinidad de Cristo. A San Félix I se le atribuye haber establecido la costumbre de celebrar la Santa Misa sobre los sepulcros de los mártires, una práctica que honraba profundamente a quienes habían dado su vida por la fe. Murió en el año 274, siendo un faro de ortodoxia y prudencia durante el reinado del emperador Aureliano.
Oración a San Félix I, Papa
Oh Dios, que concediste a tu siervo, el Papa San Félix I, la gracia de gobernar tu Iglesia con gran sabiduría y de defender con celo la verdad de la fe contra las herejías; concédenos, por su intercesión, mantenernos firmes en la doctrina de tu Hijo y servirte con una piedad inquebrantable. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.