Introducción
Amados hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos en la presencia del Espíritu Santo para elevar nuestra plegaria a través del Santo Rosario. Hoy, Miércoles 25 de Febrero de 2026, meditaremos los Misterios Gloriosos, acompañando a nuestra Madre Santísima en el triunfo de su Hijo. Que esta oración fortalezca nuestra fe y nos brinde la paz que solo Dios puede dar.
Oraciones Iniciales
Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Padrenuestro: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Avemaría (Tres veces por la Fe, Esperanza y Caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios
Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Hijo de Dios
Lectura: El ángel dijo a las mujeres: «No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor» (Mt 28, 5-6).
Meditación: La resurrección de Cristo es el pilar de nuestra fe. Al contemplar el sepulcro vacío, pedimos la gracia de morir a nuestros pecados para resucitar con Él a una vida de gracia y santidad. Que la luz del Resucitado ilumine nuestras oscuridades y nos dé la certeza de que la muerte no tiene la última palabra.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia).
Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor al Cielo
Lectura: El Señor Jesús, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían (Mc 16, 19-20).
Meditación: Jesús asciende al Padre para prepararnos un lugar. Esta es nuestra esperanza: que donde Él está, estemos también nosotros. Pidamos un profundo deseo del cielo y la fuerza para ser sus testigos en la tierra, trabajando por su Reino mientras esperamos su retorno glorioso.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
Tercer Misterio Glorioso: La Venida del Espíritu Santo
Lectura: Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados… y fueron todos llenos del Espíritu Santo (Hechos 2, 1-4).
Meditación: El Espíritu Santo es el Consolador, el fuego que enciende el celo apostólico. María, en el cenáculo, sostiene la fe de la Iglesia naciente. Pidamos una nueva efusión del Espíritu en nuestras vidas para que nos guíe a la verdad completa y nos dé el valor de vivir el Evangelio sin miedo.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de la Virgen María al Cielo
Lectura: ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! (…) Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado la lluvia, se fue (Cantares 2, 10-11).
Meditación: Al terminar su camino en la tierra, María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial por los ángeles. Ella es la primicia de lo que nosotros esperamos alcanzar. Meditemos en la pureza de María que le permitió estar tan cerca de Dios y pidamos su auxilio para que nos lleve de la mano hacia el encuentro final con Jesús.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de María como Reina de todo lo creado
Lectura: Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas (Apocalipsis 12, 1).
Meditación: Dios corona a su Madre como Reina y Señora. María no es solo una intercesora, sino nuestra Reina Madre que cuida con amor a sus hijos. Al contemplar su corona, reconocemos su poder ante el trono de Dios. Pidamos la gracia de la perseverancia final para que un día podamos compartir con Ella la corona de la vida.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la salvación eterna, concédenos, te rogamos, que al meditar estos misterios del Santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Queridos hermanos, que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre. Nuestra oración ha terminado, podemos permanecer en la paz del Señor. ¡Ave María Purísima! ¡Sin pecado concebida!
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