Introducción
Querido hermano en Cristo, nos unimos hoy, martes 10 de febrero de 2026, para contemplar los Misterios Dolorosos de nuestra Redención. En este camino de oración, acompañamos al Señor en Su Pasión, pidiendo la gracia de la conversión y la fortaleza para cargar nuestras propias cruces. Que el Espíritu Santo guíe nuestra mente y que María Santísima nos tome de la mano.
Oraciones Iniciales
Por la Señal de la Santa Cruz: De nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
(Se reza un Padre Nuestro, tres Avemarías por el aumento de la Fe, la Esperanza y la Caridad, y un Gloria).
Los 5 Misterios
Primer Misterio Doloroso: La Agonía de Jesús en el Huerto
Lectura: «Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra» (Lucas 22, 44).
Meditación: Contemplamos a Jesús aceptando la voluntad del Padre a pesar del miedo y la angustia. Pidamos perdón por nuestras faltas de compromiso y la gracia de decir siempre ‘hágase Tu voluntad’.
(Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y Oración de Fátima).
Segundo Misterio Doloroso: La Flagelación del Señor
Lectura: «Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarle» (Juan 19, 1).
Meditación: El cuerpo inmaculado de Cristo es desgarrado por nuestros pecados de impureza y sensualidad. Oremos por la pureza de nuestros corazones y por aquellos que sufren maltrato físico.
(Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y Oración de Fátima).
Tercer Misterio Doloroso: La Coronación de Espinas
Lectura: «Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron encima un manto de púrpura» (Juan 19, 2).
Meditación: El Rey de Reyes es humillado y burlado. Meditemos en nuestra soberbia y pidamos la humildad necesaria para reconocer a Cristo como único Señor de nuestra vida.
(Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y Oración de Fátima).
Cuarto Misterio Doloroso: Jesús carga con la Cruz a cuestas
Lectura: «Y cargando él mismo con la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario» (Juan 19, 17).
Meditación: Jesús abraza el madero por amor a nosotros. Pidamos la paciencia para sobrellevar las dificultades diarias y la caridad para ayudar a otros a cargar sus propias cruces.
(Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y Oración de Fátima).
Quinto Misterio Doloroso: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
Lectura: «Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’. Y dicho esto, expiró» (Lucas 23, 46).
Meditación: Ante el pie de la Cruz, contemplamos el sacrificio supremo. Pidamos la gracia de una buena muerte y la conversión de los pecadores, confiando en la misericordia infinita de Dios.
(Padre Nuestro, 10 Avemarías, Gloria y Oración de Fátima).
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, por su vida, muerte y resurrección, nos ha otorgado los premios de la salvación eterna; concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Despedida: Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. Permanezcamos en la paz del Señor. ¡Ave María Purísima! Sin pecado concebida.
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