🎧 Escucha el Evangelio y la Reflexión
Evangelio según San Marcos (6, 53-56)
En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, la gente lo reconoció.
Recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. En los pueblos, ciudades o aldeas donde entraba, colocaban a los enfermos en las plazas y le rogaban que les dejara tocar al menos el fleco de su manto;
y todos los que lo tocaban quedaban curados.
Reflexión del Sacerdote
Queridos hermanos en Cristo, el pasaje de hoy nos muestra una escena de profunda fe y esperanza. Al llegar a Genesaret, la presencia de Jesús desata una búsqueda inmediata de su poder sanador. No eran teólogos los que se acercaban, sino gente sencilla que reconocía en Jesús la fuente de la vida.
Es notable que no pedían grandes discursos, sino que les bastaba tocar el fleco de su manto. Esto nos enseña que el encuentro con Dios no es un ejercicio puramente intelectual, sino una experiencia de contacto real con su misericordia. La humildad de los habitantes de Genesaret debe inspirarnos hoy: reconocer nuestras propias llagas y tener la audacia de buscar el contacto con la gracia divina a través de los sacramentos y la oración.
Que en este lunes, podamos ser nosotros quienes acerquemos a otros al Señor, intercediendo por aquellos que necesitan un milagro en su alma o en su cuerpo. La fe que toca a Cristo es la fe que salva.
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