Introducción
Amados hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos hoy, Martes 31 de Marzo de 2026, para contemplar los Misterios Dolorosos de nuestro Señor Jesucristo. En este camino de Cuaresma, nos unimos al sufrimiento de María y a la Pasión de su Hijo para alcanzar la gloria de la Resurrección. Que este Rosario sea un bálsamo para nuestras almas y una ofrenda de amor al Padre Celestial.
Oraciones Iniciales
Por la Señal de la Santa Cruz: De nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
El Credo: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente no volver a pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Los 5 Misterios
1. La Agonía de Jesús en el Huerto
Lectura: ‘Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra’ (Lucas 22, 44).
Meditación: Jesús siente el peso de todos nuestros pecados. En el silencio de Getsemaní, acepta la voluntad del Padre. Pidamos hoy la gracia de la verdadera contrición y la fuerza para decir siempre: ‘Hágase tu voluntad’.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
2. La Flagelación de Jesús atado a la columna
Lectura: ‘Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle’ (Juan 19, 1).
Meditación: El cuerpo purísimo de Cristo es desgarrado por nuestros pecados de impureza y sensualidad. Ofrezcamos este misterio por la pureza de nuestros corazones y por aquellos que sufren persecución física en el mundo.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
3. La Coronación de espinas
Lectura: ‘Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura’ (Juan 19, 2).
Meditación: El Rey de Reyes es humillado con una corona de dolor. Meditemos en nuestra soberbia y pidamos la humildad necesaria para reconocer que solo Dios es el Señor de nuestra vida.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
4. Jesús carga con la Cruz a cuestas
Lectura: ‘Y cargando él mismo con la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario’ (Juan 19, 17).
Meditación: Jesús acepta el madero de nuestro rescate. Todos tenemos cruces diarias; pidamos al Señor la paciencia y la perseverancia para seguir sus huellas sin desfallecer, sabiendo que Él camina a nuestro lado.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
5. La Crucifixión y Muerte de Jesús
Lectura: ‘Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró’ (Lucas 23, 46).
Meditación: Contemplamos el sacrificio supremo de amor. Jesús muere para darnos vida. Al pie de la cruz, recibimos a María como nuestra Madre. Pidamos la gracia de una santa muerte y el perdón final.
(Se reza: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria y la Oración de Fátima).
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos, a los que meditamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Despedida: Que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre. Vayan en la paz del Señor. ¡Santa jornada!
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