🎧 Escuchar Evangelio

1. Evangelio del Día:

2. Reflexión:

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan (1, 1-18)

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no se hizo nada de todo lo que existe. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz.

El Verbo era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de él, y sin embargo, el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por un acto de la carne, ni por voluntad de hombre, sino de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él, y proclama al decir: “Este es de quien yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”. De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y vive en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.


Hermanos en Cristo, hoy, 31 de diciembre de 2025, el último día del año civil, la Iglesia nos regala la lectura más profunda y fundamental de nuestra fe: el Prólogo del Evangelio de San Juan. No es casualidad que cerremos un ciclo bajo esta luz.

Este pasaje no solo celebra el nacimiento de Jesús, sino que define la existencia misma. Nos recuerda que el tiempo que estamos a punto de culminar—cada hora, cada esfuerzo, cada alegría y cada dolor—no es un accidente, sino que ha transcurrido bajo la mirada del Verbo, Aquel que estaba en el principio. La frase central, “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, es la verdad que da sentido a los 365 días que dejamos atrás. Dios no es una idea distante; se ha encarnado en nuestra historia.

Al hacer un balance del año, San Juan nos invita a mirar nuestras vidas no con la contabilidad humana de éxitos y fracasos, sino con la Gracia que hemos recibido. El apóstol nos dice que de la plenitud de Cristo, hemos recibido “gracia sobre gracia”. Este es un concepto maravilloso: la gracia de Dios se ha superpuesto a lo largo de este año, cubriendo nuestras faltas y fortaleciendo nuestro espíritu.

Al prepararnos para el año nuevo, reflexionemos sobre dos aspectos cruciales del texto: la fe y la luz.

  1. La Fe como Hijos de Dios: Juan nos asegura que a quienes lo recibieron y creen en su Nombre, Jesús les dio el poder de ser hijos de Dios. Este es el regalo que llevamos con nosotros al cruzar el umbral del 1 de enero. No somos meros espectadores del tiempo, sino hijos adoptivos del Creador.
  2. Ser Testigos de la Luz: Juan el Bautista vino a dar testimonio de la Luz. Nosotros también, al cerrar este capítulo y abrir el siguiente, somos llamados a ser testigos. El 2026 nos pedirá que, en medio de las tinieblas del mundo—las incertidumbres y los desafíos—llevemos la verdad y la gracia que hemos recibido.

Demos gracias a Dios por el año que termina. Entreguémosle los frutos de este tiempo y pidámosle la bendición para el tiempo que comienza, para que vivamos cada nuevo día firmemente en la Palabra que se hizo carne. Que la paz del Niño Jesús permanezca en sus hogares. Amén.

Autor

  • Antonio Acuña

    Como cualquier persona, he recorrido caminos llenos de bendiciones, pero también he atravesado momentos muy oscuros y difíciles. Esas pruebas, con la ayuda de Dios, han moldeado mi carácter y me enseñaron que la oración es el refugio más poderoso. Aunque soy Abogado e Ingeniero Técnico de profesión, mi verdadera vocación desde pequeño ha sido la vida espiritual. Hoy dedico mi tiempo a compartir esa fuerza y consuelo que solo se encuentra cerca de Dios Padre.

Como cualquier persona, he recorrido caminos llenos de bendiciones, pero también he atravesado momentos muy oscuros y difíciles. Esas pruebas, con la ayuda de Dios, han moldeado mi carácter y me enseñaron que la oración es el refugio más poderoso. Aunque soy Abogado e Ingeniero Técnico de profesión, mi verdadera vocación desde pequeño ha sido la vida espiritual. Hoy dedico mi tiempo a compartir esa fuerza y consuelo que solo se encuentra cerca de Dios Padre.

0 Comments

Leave a Comment