Introducción
Querido hermano y hermana en Cristo, nos reunimos en este Domingo, día del Señor, para contemplar la gloria de la Resurrección. Al rezar estos Misterios Gloriosos, permitamos que la luz pascual ilumine nuestras sombras y fortalezca nuestra esperanza en la vida eterna. Iniciamos con humildad y devoción.
Por la Señal de la Santa Cruz…
Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Oraciones Iniciales
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
3 Ave Marías (Por la Fe, Esperanza y Caridad): Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Los 5 Misterios
Primer Misterio: La Resurrección del Señor
Lectura: ‘El ángel dijo a las mujeres: No temáis, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.’ (Mateo 28, 5-6).
Meditación: La victoria sobre la muerte es la base de nuestra fe. Contemplemos a Cristo triunfante, pidiendo la gracia de resucitar espiritualmente de nuestros pecados.
Oraciones del Misterio: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Oración de Fátima: ‘Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu divina misericordia’.
Segundo Misterio: La Ascensión del Señor a los Cielos
Lectura: ‘El Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.’ (Marcos 16, 19).
Meditación: Jesús sube al Padre para prepararnos un lugar. Meditemos en nuestra meta final: el Cielo, y pidamos el deseo de las cosas celestiales.
Oraciones del Misterio: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Oración de Fátima.
Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo
Lectura: ‘Se les aparecieron lenguas como de fuego… y quedaron todos llenos del Espíritu Santo.’ (Hechos 2, 3-4).
Meditación: El Espíritu Santo es el fuego que anima a la Iglesia. Pidamos sus siete dones para ser testigos valientes del Evangelio en nuestro hogar y trabajo.
Oraciones del Misterio: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Oración de Fátima.
Cuarto Misterio: La Asunción de la Virgen María al Cielo
Lectura: ‘¡Qué hermosa eres, amada mía!… Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.’ (Cantar 2, 10).
Meditación: María, terminando su curso en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria. Ella es primicia de nuestra propia resurrección. Confiemos en su intercesión maternal.
Oraciones del Misterio: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Oración de Fátima.
Quinto Misterio: La Coronación de María como Reina de todo lo creado
Lectura: ‘Apareció en el cielo una gran señal: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.’ (Apocalipsis 12, 1).
Meditación: María es coronada como Reina y Señora. Ella es nuestra guía y refugio. Pidamos la perseverancia final para reinar con Ella y su Hijo para siempre.
Oraciones del Misterio: 1 Padre Nuestro, 10 Ave Marías, 1 Gloria y la Oración de Fátima.
Oraciones Finales
La Salve: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración Final: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, por su vida, muerte y resurrección, nos ha obtenido las recompensas de la salvación eterna; concédenos, Te suplicamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Que la paz de Cristo y la protección de nuestra Madre Celestial te acompañen hoy y siempre. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. ¡Vete en paz y que tengas un bendecido domingo!
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