San Eleuterio de Tournai: El Apóstol de los Francos y Guardián de la Fe
El santoral del 20 de febrero nos invita a reflexionar sobre la vida de un hombre cuya valentía y devoción fueron fundamentales para la cimentación del cristianismo en la Europa septentrional: San Eleuterio de Tournai. En este viernes de 2026, la Iglesia Católica conmemora la figura de este obispo y mártir, quien no solo fue testigo de la caída del Imperio Romano, sino también un arquitecto espiritual en el surgimiento de la nueva era de los reinos francos.
Orígenes y Contexto Histórico
San Eleuterio nació aproximadamente en el año 456 en la ciudad de Tournai, en la actual Bélgica. Su nacimiento ocurrió en un periodo de profunda transformación política y religiosa. Los francos salios, liderados por Childerico I y posteriormente por su hijo Clodoveo, se estaban consolidando en la región. Aunque la aristocracia franca seguía siendo predominantemente pagana, la familia de Eleuterio pertenecía a la nobleza galorromana que ya había abrazado la fe cristiana generaciones atrás.
Desde su juventud, Eleuterio mostró una inclinación natural hacia el servicio divino. Se dice que fue educado bajo la estricta observancia de las virtudes cristianas, preparándose involuntariamente para una misión que cambiaría el curso de la historia de su pueblo. Su vida coincide con un momento crítico: la transición de la hegemonía romana al establecimiento de la dinastía merovingia.
Su Elevación al Episcopado
Hacia el año 486, la comunidad cristiana de Tournai, con el respaldo de otros obispos regionales, eligió a Eleuterio como su obispo. En aquel entonces, la sede de Tournai era un enclave espiritual rodeado de una vasta población que aún practicaba rituales paganos o que se veía influenciada por las herejías que circulaban tras la desintegración del orden romano.
El episcopado de Eleuterio no fue una tarea administrativa cómoda. Se dice que consultó con su gran amigo, San Medardo, sobre la mejor manera de evangelizar a los rudos guerreros francos. Su estrategia no fue la imposición, sino el ejemplo de caridad, la predicación elocuente y la firmeza doctrinal.
San Eleuterio y la Conversión de Clodoveo
Uno de los hitos más significativos en la vida de San Eleuterio fue su relación con el rey Clodoveo I. Aunque San Remigio de Reims suele recibir el crédito principal por el bautismo del rey, la tradición hagiográfica de Tournai destaca el papel crucial de Eleuterio en preparar el terreno espiritual en la región. Tras la victoria de Clodoveo en la batalla de Tolbiac, el monarca se inclinó hacia el Dios de su esposa, Santa Clotilde. Eleuterio aprovechó este impulso político para acelerar las misiones de conversión masiva entre los súbditos del rey.
Se relata que, bajo su guía, miles de paganos recibieron el bautismo. Su labor fue tan efectiva que Tournai se convirtió en un faro de ortodoxia católica frente a la amenaza de la herejía arriana que dominaba otros reinos germánicos vecinos (como los visigodos o los vándalos). Eleuterio defendió fervientemente el dogma de la Santísima Trinidad, una lucha que marcaría tanto su vida como su muerte.
Milagros y Prodigios
Como es común en las hagiografías de la época, la vida de San Eleuterio está adornada con relatos de intervenciones divinas. Se cuenta que, durante una severa sequía que asolaba la región de Flandes, el obispo organizó una procesión solemne. Tras horas de oración ferviente, las nubes cubrieron el cielo y una lluvia generosa salvó las cosechas, lo que provocó una ola de conversiones entre los campesinos que vieron en él a un verdadero hombre de Dios.
Otro relato popular describe cómo sanó a la hija de un noble local que padecía de una ceguera incurable. Al imponer sus manos y rezar sobre la joven, ella recuperó la vista instantáneamente. Estos milagros no solo servían para aliviar el sufrimiento humano, sino que actuaban como credenciales divinas en su misión evangelizadora.
El Martirio: Un Sacrificio por la Doctrina
A pesar de sus éxitos, San Eleuterio enfrentó una oposición feroz por parte de grupos heréticos que negaban la divinidad de Cristo o cuestionaban la naturaleza de la Trinidad. En el año 531, tras haber pronunciado un sermón particularmente contundente contra estas desviaciones doctrinales, un grupo de fanáticos lo esperó a la salida de la iglesia.
Fue atacado brutalmente y golpeado con tal saña que quedó herido de muerte. Aunque sobrevivió unos días más, las heridas resultaron fatales. San Eleuterio entregó su alma al Creador el 20 de febrero de 531. Por esta razón, la Iglesia lo venera no solo como obispo y confesor, sino también con la palma del martirio, al haber entregado su vida en defensa de la verdad teológica.
Legado y Culto en la Actualidad
Las reliquias de San Eleuterio descansan hoy en una magnífica arqueta de plata dorada en la Catedral de Nuestra Señora de Tournai, una joya de la arquitectura románica y gótica declarada Patrimonio de la Humanidad. Su festividad ha sido celebrada durante siglos con gran pompa en Bélgica y el norte de Francia.
Para el cristiano de hoy, la figura de San Eleuterio de Tournai ofrece una lección de resiliencia. Vivió en una época de “post-verdad” antigua, donde la fe era atacada desde fuera por el paganismo y desde dentro por la confusión herética. Su respuesta fue la formación sólida, la caridad pastoral y, finalmente, el sacrificio personal. Al celebrar su santoral este viernes 20 de febrero de 2026, se nos invita a pedir su intercesión para mantenernos firmes en nuestras convicciones y ser, como él, constructores de puentes en sociedades que atraviesan grandes cambios culturales.
Oración a San Eleuterio de Tournai
“Oh Dios, que hiciste de San Eleuterio un valiente defensor de la fe trinitaria y un incansable pastor de Tu pueblo, concédenos por su intercesión que podamos permanecer firmes en la doctrina de los apóstoles y dar testimonio de Tu amor en medio de los desafíos de nuestro tiempo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.”